Cuento de Navidad, una cadena de favores

5
(1)
29 de diciembre de 2023

Hola querida lectora,

Hace poco más de 10 años un regalo llegó a mis entrañas. Era el inicio del verano de 2013, cuando supe que esperaba a mi tercera hija, y digo hija, porque al modo de Clara en La casa de los espíritus, siempre he sabido quien venía  a formar parte de mi vida y cuál iba  a ser su nombre.

Un embarazo que se presentaba normal, pero que muy pronto comenzó a complicarse. Mi hija no crecía y nadie sabía por qué, un deambular por especialistas y mi pequeña parecía tener de todo; primero podría ser síndrome de down, después una cardiopatía. Pruebas y más pruebas que fueron desmintiendo cada mal diagnóstico. Ella estaba bien y tenía muchísimas ganas de vivir. Me llegaron a aconsejar el aborto, y eso, jamás había estado en mi cabeza, lo escuché como algo lejano y terrible. Ella estaba sana, pero algo en mi interior ya no funcionaba. Era la niña más fuerte del mundo, dentro del vientre más débil.  Médicos, hospitales y más médicos durante dos meses, hasta que el 29 de diciembre se produjo el milagro. Una niña tan pequeña como mi mano, con tan solo 700 gr vino al mundo, un domingo, entre nochebuena y nochevieja a las 11,15 h. de la noche. Rodeada, dentro del quirófano, por más de 20 profesionales y fuera, por toda mi gran familia, que hacían fuerza con el amor.

Fueron 71 días entre UCI e intermedios, donde ella tuvo que aprenderlo todo, acordarse de respirar, comer, tragar, bombear su corazón, dormir o estar despierta, todo; demasiado pronto, fuera de mi vientre. La vi terminar de formarse, llena de gomas y máquinas dentro del vientre de cristal. La vi, pegada a mi pecho,  hacerse fuerte y hacerme fuerte a mí. Varios años continuaron de visitas  a todos los especialistas del mundo; el protocolo para los niños prematuros y con CIR severo (retraso de crecimiento intrauterino) como mi hija, es impresionante. Cada paso era un triunfo y ella recibió todas las medallas de oro. Esta semana cumple 10 años, una década después, me parece increíble revivir todo aquello y aunque intento vivirlo con alegría, no puedo dejar de caer año tras año en una melancolía extraña.

A estas alturas de la lectura en  mi sección, pensaréis que se me ha ido un poco el norte y que tiene que ver esta experiencia personal con la pintura, os sigo contando y veréis cómo todo encaja.

Un año después de tener a mi hija en casa, vi en Facebook que habían compartido una noticia de un hospital infantil decorado en Londres, encargado y  realizado por  varios artistas. Me pareció maravilloso ver cómo algo tan frío como es un hospital, podía llenarse de magia a través de la pintura. Se me ocurrió, en mi perfil de Facebook, lanzar  la idea de hacer algo parecido, de forma completamente altruista, en el Infantil Reina Sofía de Córdoba, para agradecer ese milagro que habían hecho con mi hija. Y aquí comenzó el segundo milagro, una cadena interminable de personas se unieron a mi deseo y comenzaron a compartir el post, el hospital me dijo que adelante, que presentara un proyecto y empecé a reunir a profesionales del diseño, empresas, etc.

Los medios de comunicación comenzaron a llamarme, los voluntarios se sumaban por centenas… todos querían poner de su parte para que eso ocurriera, que los niños tuviesen un hospital lleno de magia. Y ocurrió. Organicé  un batallón de voluntarios, acepté todas las ayudas en material de las empresas y durante el verano de 2015 pintamos todo el infantil Reina Sofía con el planeta tierra como temática. Nos unimos bajo el  nombre de Colores para alegrarte. Diseñadores, pintores profesionales, pero sobre todo madres, hermanos, abuelas que habían tenido a alguien ingresado y querían ayudar. Vinieron voluntarios desde  Barcelona, Madrid o Londres para pasar sus vacaciones pintando en el hospital.

Un mega proyecto, cuyo presupuesto fue pagado con las buenas voluntades de muchas personas. Un mega proyecto que no costó ni un euro a la sociedad y que aún se conserva. Por él nos dieron la Bandera de Andalucía a la Salud. Ya que habían comprobado cómo desde que lo pintamos, la actitud ante las pruebas y recuperación de los niños era mejor, incluso el personal sanitario decía que trabajaban más a gusto. Comenzó entonces, algo por lo que ahora abogan mucho, que es la Humanización de los centros hospitalarios.

Un mega proyecto que, sin duda, fue la mejor cadena de favores jamás vivida. Que me regaló a muchísimas grandes personas, muchas de las cuales hoy día siguen formando parte de mi vida.

Siempre he dicho que mi hija fue un regalo de Navidad, no solo para su familia, sino para todos los niños que cada día tienen que estar en el hospital. Ya que fue la chispa que encendió la llama para que todo ocurriera. Por eso también pienso que todo, absolutamente todo, aunque en un momento dado de tu vida pienses que es lo peor que te podría pasar, ocurre por algo, ya que será el puente necesario para que ocurra lo siguiente.

Ojalá esta cadena hubiese seguido en cada una de las ciudades del mundo. En su día, varios hospitales se pusieron en contacto conmigo para saber cómo lo habíamos hecho, pero conseguir voluntarios y alguien que tirara del carro altruistamente no era fácil. Al año siguiente pintamos la Unidad de Salud Mental Infanto Juvenil de Córdoba, con el tema de la fauna y la flora de Sierra Morena, y poco después las urgencias infantiles del Hospital de Puente Genil, dónde navegamos por el espacio. Intenté entonces que ningún hospital infantil, al menos en Andalucía, fuera frío y vacío, pero ese sueño no pudo ser cumplido. El partido político que gobernaba en ese momento no lo vió como algo prioritario.  Hoy en día, lo analizo desde la distancia y pienso que quizá eso también ocurrió tal y como tuvo que ocurrir…

Hoy 29 de diciembre es un día grande, de esos en los que la vida me dio un mazazo y me hizo ver lo que de verdad importa, un día para celebrar y sobre todo, dar las GRACIAS por cada día de esta última década, que han sido un regalo. Felicidades mi niña. ¡Feliz Navidad! 

Carmen López
Las opiniones o ideas vertidas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor. No pretenden reflejar las opiniones o ideario de Autorretrato de Una Mujer Cualquiera o de la Comunidad de Mujeres Cualquiera (CMC). Antes de seguir cualquier consejo o indicación que pudiera mostrarse en esta publicación, consulta con un profesional del sector.

¿Qué te ha parecido esta publicación?

¡Haz clic en una estrella para puntuarla!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 1

Todavía nadie ha votado en esta publicación. ¡Sé el primero en puntuarlo!

Carmen López

carmen-lopez-rey-cmc

Mi nombre es Carmen López Rey, Madre a tiempo completo, licenciada en Bellas Artes en pintura y escultura y profesora titular de Artes en el IES Luis de Góngora de Córdoba. Artista plástica centrada en visibilizar el papel de la Mujer en la historia a través de mi pintura. Activista en proyectos de humanización de hospitales infantiles, consiguiendo a través de la pintura mural llevar a los niños a otros espacios. Enamorada del arte, la cultura y el Patrimonio artístico y humano. De todos estos temas tratará mi sección: Arte y Mujer con Carmen López ¡Espero que os guste!

Suscríbete a
Arte y Mujer

Recibe en tu email, una vez a la semana, una alerta con las nuevas publicaciones. Podrás cancelar tu suscripción en cualquier momento y nunca te enviaremos spam.

Regístrate

Únete a la CMC: Una Comunidad de Mujeres Cualquiera creada por y para ti. Accede a los contenidos e interactúa en todos ellos, da visibilidad a todos tus proyectos y participa en las Iniciativas y Eventos.

Regístrate (¡es gratis!)

Comparte esta entrada

2 respuestas

Deja una respuesta

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad