Karen Schmidt

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29 de septiembre de 2023

Mi vida: Karen Schmidt

¡AVENTURA, CAMBIOS… CRISIS y ACEPTACIÓN!, y como conclusión: AMOR.

Mi vida no tiene nada en particular, únicamente he experimentado una serie de circunstancias que la hacen un poco distintas.

Soy mexicana, también alemana, también abogada, también esposa y muchas cosas más… Me he llenado de roles, etiquetas y títulos que de alguna manera hablan de quien soy, pero la realidad es que, en muchas ocasiones de mi vida, ni yo misma la puedo definir.

Crecí haciendo lo que tenía que hacer. Hasta los 44 viví en México. En cuanto a mi profesión, alcancé muchos logros, trabajé en varias empresas trasnacionales haciéndome cargo de las áreas de Ética y Compliance, aprendí un sin fin de cosas. Desde el punto de vista técnico me especialicé en temas como Gobernanza Corporativa, Anticorrupción, Compliance, Controles Internos y un largo etcétera. Obtuve certificaciones en muchas instituciones tanto públicas como privadas. Aprendí a hacer negociaciones ganar – ganar con diferentes áreas y aprendí algo muy complicado que fue liderar grandes equipos de trabajo. Esto último, de la mano de algunas personas que me enseñaron a hacerlo y me dieron los mejores consejos, que aún aplico.

En cuanto a mi personalidad, podría decir que nací con grandes cualidades, pero la realidad no fue así. Probablemente una sea, la capacidad de escuchar críticas y muchas de ellas considerarlas como posiblemente ciertas. La realidad es que, durante el camino, aprendí a desarrollar habilidades, primero por sobrevivencia y después felizmente por empatía hacia los demás.

A los 24, después de la crisis número 973, encontré el budismo, que se volvió mi columna vertebral para la toma de gran parte de mis decisiones, pero sobre todo como método de autoconocimiento y principalmente autocontrol. La primera charla que escuché me hizo recordar todos los cuestionamientos existenciales que tenía desde los 5 años. El estudio de la filosofía Budista hizo y sigue haciendo todo el sentido con mi personalidad, ya que soy esencialmente muy sensible al sufrimiento ajeno y porque me ayuda a mantener los pies en la tierra conectándome con la realidad de la existencia.

El cambio interno que logré tener durante mi vida no fue precisamente por tener las mejores condiciones en muchos sentidos, ni tampoco porque fuera siempre muy feliz. Este cambio fue debido a muchos malestares y a muchas preguntas dolorosas que no tenían respuestas. Viví años de ansiedad y ataques de pánico y yo no sabía a quién acudir, las personas que han padecido esta “enfermedad” son las únicas que pueden comprender que esta condición es similar a experimentar una muerte lenta y lastimosa. Es volverse loca lentamente, perder la esperanza y concebir pensamientos “irracionales” como racionales, la mayor parte del tiempo.

Sufrí muchas pérdidas importantes, desde la muerte de mi padre, de una pareja, de amistades entrañables hasta la muerte de una persona que, sin duda, marcó mi vida. La muerte de mi mejor amiga trans, a quien felizmente acompañé en su transición y a quien le abrí la puerta de mi casa cuando todos la dejaron sola. Ella representó un parteaguas en mi existencia. Un antes y un después. Un 8 de junio resolvió quitarse la vida. Únicamente se despidió de mí y yo me quedé vacía. A pesar de que en nuestras pláticas melancólicas siempre hablábamos de muerte y cesación, nunca pensé que tomaría esa decisión tan pronto. Yo me quedé tan triste, y ella tan feliz. Para finales del mismo año yo me estaba certificando como tanatóloga. Siempre me sentí cercana a la muerte y qué mejores ejemplos para intentar entenderla, sin embargo, hasta la fecha sigo sin comprenderla, al igual que el tiempo y la existencia verdadera.

En paralelo a esto último conocí a Nuno, mi esposo. Portugués. Conde. Budista. Mi maestro. Cuando lo conocí estaba superando su tercer cáncer, el primero fue un glioblastoma y a pesar del infortunado diagnóstico, salió adelante sin una pizca de medicina y tratamientos convencionales. No soy una persona que hable de milagros, me siento más cómoda hablando de karma. Sin embargo, desde que lo conozco debo aceptar que estoy reconfigurando mis paradigmas e ideas cuadradas. Decidimos casarnos después de la pandemia, en Portugal. En 2021 tomé la decisión de renunciar a mi trabajo de directora de Compliance en una empresa global. Renté mi casa, regalé muebles, ropa, zapatos, rompí con recuerdos e historias, terminé deliberadamente con mi trayectoria profesional, me despedí de mis seres amados y con solo 2 maletas me lancé a perseguir mi sueño, construir una familia con este hombre maravilloso.

Llegué a Portugal en mayo, los primeros 7 meses fueron la mejor luna de miel, y no significa que no lo siga siendo, durante este lapso logré una desconexión completa de ciertas responsabilidades. Pero el tiempo que es sabio, sabe mostrarnos exactamente cuando es el momento cierto para cambiar.

Siendo practicante Budista y con cierto conocimiento de la mente, siempre pensé que me sería fácil adaptarme y transitar los cambios, sin embargo, realmente fue cuando comencé a notar que en realidad mis conocimientos y mi práctica eran casi todos de papel y ahora, me cuestiono más de la mitad de mis creencias y las ideas que solía tener.

Vivimos en un lugar mágico, en un viñedo, rodeados de naturaleza, con jabalíes que se comen las uvas y zorros amistosos. Viendo pasar las estaciones y mirando como la vida se transforma en muerte y viceversa. Las plantas se niegan a morir y renacen con más fuerza. Los pequeños insectos se guardan en el invierno (así como nos enseñaron en la escuela) y poco antes del día de la primavera salen de sus escondites. En la mañana nos despierta el cantar de los cuervos y puesto que los dos respetamos lo más posible a todos los seres sintientes, sin importar su tamaño, observamos curiosos y encantados como se manifiesta cualquier indicio de vida.

Toda mi vida, sin saberlo quise esto; observar, contemplar, meditar y dar mi tiempo a los demás.

Pero también es verdad que pasé y sigo pasando por crisis de identidad. Nadie lo podrá entender mejor que aquellas mujeres que se han convertido en migrantes. En mi caso, tuve una lluvia de realidad cuando me percaté que no era absolutamente nadie aquí, nadie se interesa por mí, en mis “grandes historias”, en mis emociones, en mis preocupaciones; y en México, desde el punto de vista laboral ya fui sustituida y más pronto que temprano, olvidada. Esto me trajo una depresión seria por algunas semanas. Había perdido mi identidad, dejé de recibir un sueldo, en muchos aspectos me volví dependiente, sin oportunidades laborales y sin un plan.

Puesto que no puedo jubilarme a los 45, comencé a pensar la manera de retomar mi carrera profesional. Estaba en cero. Necesitaba renacer, reconstruir a esa nueva Karen, que vive en el campo con una vida preciosa, siendo la esposa de un Conde y también que sigue siendo productiva y útil para los demás.

Pero, ¿qué puede hacer una mujer extranjera, de más de 40, cuando todos los paradigmas dicen que estás “profesionalmente acabada”?

Puesto que, desde inicios del 2019 fuí co-fundadora de un movimiento encargado de acompañar de manera gratuita a mujeres dedicadas al Compliance, en 2023, decidí que era momento de terminar mi trayectoría en ese movimiento y empezar a proporcionar mis servicios de mentoría pero con una nueva visión, enfocada al liderazgo, al empoderamiento de personas, mayormente mujeres que se sienten estancadas en su vida profesional.

¡Es un proyecto hermoso en crecimiento!, en donde he tenido la fortuna de ver cómo las personas son capaces de retomar sus vidas, desde el cambio consciente de ciertos comportamientos, para proyectarse y alcanzar aquello que anhelan…

Con esto, he concluido, que la mayoría de las veces, no es suficiente el conocimiento técnico para poder destacar profesionalmente, sino que es FUNDAMENTAL el desarrollo de habilidades interpersonales que te hagan visible ante los tomadores de decisiones y la propia profesionalización.

Después de haberme sentido en el sótano del fracaso, ahora estoy sumamente entusiasmada por el futuro. Soy más objetiva y por primera vez, desde el punto de vista profesional estoy haciendo algo que hace lógica a mi vida, a mis creencias y a mi propósito en esta tierra. Me llena de alegría ver la transformación de los demás cuando logran ver con claridad, que siempre se tiene una segunda oportunidad…

Me he convertido también en una escritora de contenido para LinkedIn y pronto saldrán al aire mis formaciones; así mismo, soy docente en dos universidades a niveles maestría y doctorado.

¡Lo único que deseo es poder tener la oportunidad de transmitir palabras llenas de experiencia y conocimiento para el crecimiento de los demás!

¿En dónde estoy ahora, profesionalmente hablando?, soy un prototipo de escritora de contenidos, y también un prototipo de mentora y docente, porque siempre seguiré aprendiendo cómo hacer mejor las cosas y como llegar a más personas…

¡Quiero seguir abrazando, acogiendo, y devolver toda la fortuna que he recibido!

Mi vida no tiene importancia para los demás, solo para mí, porque me gusta estar en la batalla, porque siempre seré un “cinturón blanco”, porque me gusta sentir soledad, dolor y sufrimiento, ya que es la mejor manera de no olvidarme de los demás y de no perder piso. Sentirme frágil y vulnerable me conecta con el espíritu y con lo humano, con lo esencial y con lo que trasciende.

¿Quién soy ahora?, solo sé, que soy alguien que aprendió a no hacer expectativas, que da valor a los pequeños detalles de la vida como amanecer sana y con un extraordinario ser junto de mí con quien solo quiero crear momentos y recuerdos. Mi mayor aprendizaje ha sido desarrollar la capacidad para lograr ver la BELLEZA.

Las opiniones o ideas vertidas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor. No pretenden reflejar las opiniones o ideario de Autorretrato de Una Mujer Cualquiera o de la Comunidad de Mujeres Cualquiera (CMC). Antes de seguir cualquier consejo o indicación que pudiera mostrarse en esta publicación, consulta con un profesional del sector.

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Karen Schmidt

Elena Ramirez

ElenaRamirez

Hola soy Elena, una Mujer Cualquiera

Empresaria, escritora y madre orgullosa, mi vida gira en torno a los proyectos que laten con el corazón.

Tras más de una década dedicada al mundo digital, fundando agencias como www.bebluee.com, hoy acompaño a mujeres valientes en uno de los caminos más delicados y transformadores de sus vidas: el de la maternidad. Como Responsable de Calidad y Relaciones Clínicas en Vida Fertility, mi misión es escuchar, apoyar y tender la mano a quienes sueñan con ser madres.

Porque yo también creo que los milagros comienzan con una historia compartida.

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