Querid@ amig@,
No sé muy bien cómo empezar estas palabras sin que se me encoja un poquito el pecho. Porque este post no es como los demás. Este es un cierre. Una pausa suave antes de que comience un nuevo capítulo. Una forma de decir gracias… de esas que salen del alma.
Han pasado ya más de dos años desde que abrí este rincón llamado Mostrando mis Cicatrices. Dos años desde que decidí desnudarme por dentro y compartir contigo mis pensamientos, mis miedos, mis días buenos y los no tan buenos. Desde entonces, cada post ha sido una pequeña conversación contigo. Un abrazo en forma de letras. Un desahogo y, muchas veces, también una cura.
Hemos hablado de lo que duele y también de lo que sana.
Te conté cómo se siente tener que despedir a tus hijos una semana sí y una no, por esa separación que, aunque fue lo mejor, sigue dejando huecos en el alma.
Compartí contigo cómo es volver a buscar trabajo después de muchos años, cuando ya no encajas en los moldes que marca el mercado.
Escribí sobre las veces en las que todo parece cuesta arriba, cuando 2024 fue una montaña sin cima, y también sobre ese momento mágico en el que, por fin, sentí que el sol volvía a salir.
Te hablé de mi peque, Oli, y de su energía que me arranca sonrisas incluso en los días más grises. De Alejandra, mi personita favorita, que me enseña cada día cómo se ama sin condiciones.
Te conté lo que significa para mí la Navidad, la amistad en la edad adulta, y esa necesidad de vivir cada día como si fuera el último… porque la vida, como te digo siempre, es urgente.
También me acompañaste cuando rendí homenaje a las Mujeres que nos abrieron camino, y sobre todo, a mi madre, que con su apoyo silencioso y su amor infinito ha sido mi raíz.
Y estuviste ahí cuando la tragedia sacudió Valencia, y no pude mirar hacia otro lado sin compartir lo que me removía por dentro, porque incluso desde la distancia, el dolor se comparte.
Este espacio nació con la intención de que me conocieras de verdad. De que supieras que detrás de cada palabra hay una Mujer que, como tú, ha vivido, ha llorado, ha reído, ha perdido y se ha levantado una y otra vez.
Y gracias a ti, a tus ojos que leen, a tu alma que me acompaña en silencio, Mostrando mis Cicatrices se ha convertido en un lugar donde no me siento sola.
Así que hoy, solo quiero darte las gracias.
Gracias por estar.
Gracias por leerme.
Gracias por emocionarte conmigo.
Y antes de terminar este año, quiero desearte unas fiestas llenas de amor. De abrazos verdaderos, de conversaciones que acaricien, de risas sin prisa y de paz… mucha paz por dentro.
Deseo que cierres este año con gratitud, incluso por las cosas que no salieron como esperabas. Porque todo, lo bueno y lo malo, nos trajo hasta aquí.
Y que empieces el próximo con ilusión, porque aún queda mucho por vivir, y lo mejor —créeme—, está por llegar.
Felices fiestas, querid@ amig@.
Nos vemos muy pronto, desde este rincón que ya también es tuyo.
Con todo mi cariño,