Hola querida lectora, ¿qué tal estás?
¡Espero que estos quince días fueran tranquilos y llenos de sonrisas!
Hoy vengo a compartir contigo la realidad que estoy viviendo. Creo que cuando queremos darle visibilidad a algo la única manera de hacerlo es con total y absoluta sinceridad.
Tal y como cuento en mi libro “Detrás de una sonrisa” que puedes comprar en Amazon, ( aquí te dejo el enlace directo por si te apetece leerlo), fuí víctima de violencia de género hace unos años ya, por supuesto denuncié y mi maltratador estuvo en prisión hasta hace unos meses.
Ha pasado mucho tiempo, y actualmente mi vida es tal y como yo quería, aún con la esclerosis múltiple o la fibromialgia!. Pero el saber que este tipejo ha salido en libertad ha provocado que tenga que subir la dosis de antidepresivos y de ansiolíticos.
¿Lo tengo todos los días en la cabeza? No, pero sí que recuerdo a menudo que está fuera. Pero lo cierto es que he adelgazado muchísimo porque mi cuerpo está en modo “¡atención!” o “protección” y eso no lo puedo controlar! Es algo involuntario. Es una tensión muscular que te hace daño pero que te sirve también para levantarte de la cama.
Intento utilizar esa rabia, esa tensión como gasolina para hacer presentaciones o entrevistas para dar visibilidad a mi libro, y, con ello a mi historia para poder ayudar a muchas mujeres pero lógicamente cuando sacas fuerzas de donde no las tienes, se nota por un lado o por otro.
El ya ha cumplido su castigo. ¡Ya pasó!
¿Y yo? Yo tengo claro que tengo que seguir. Y que pase lo que pase NUNCA MÁS ME VOY A QUEDAR CALLADA. ¡¡NUNCA!!
Te doy las gracias por leerme y te agradezco que te suscribas a mi sección! ¡Gracias por estar ahí!