¿Qué tal estás, queridísima lectora?
Antes de nada, quiero disculparme contigo por no haber acudido a nuestra cita mensual el mes pasado… pero necesitaba un tiempo para poner mis pensamientos en claro.
Si has leído mi libro “Detrás de una sonrisa”, disponible en Amazon, entenderás perfectamente que me resulta difícil y, a la vez, doloroso aceptar esto que te voy a decir, pero… estoy dolida con el feminismo.
Estoy enfadada con los diferentes tipos de feminismo: según raza, según sexualidad… ¿De dónde salen estos grupos? ¿Cuándo hemos caído en esa trampa?
El feminismo es, por encima de todo, sororidad e igualdad.
Para una mujer española, para una argentina o para una china.
Para una mujer heterosexual, una lesbiana o cualquiera de las sexualidades.
¿Qué importa eso?
Todas somos mujeres y a todas nos da miedo ir solas de noche.
Y… aparte de esto… ¿cuándo es el momento de dar un paso al frente y decir basta?
¿No son suficientes los casos de feminicidios en lo que llevamos de año?
Llevamos años saliendo a la calle a gritar para luchar por nuestros derechos y, está genial. Pero… ¿no podemos hacer algo más?
Hace unas semanas hice un comentario en una publicación de la periodista Cristina Fallarás, en el que decía que me parecía ejemplar una huelga que se llevó a cabo hace unos años en Finlandia.
La huelga tuvo un noventa por ciento de participación: todas las mujeres pararon un día…
El comentario tuvo más de noventa “me gusta”, nada más… Ni un solo mensaje…
Con eso no hacemos nada.
¿Cuánto más vamos a esperar?
Sinceramente, yo creo que teníamos que haberlo hecho para ayer…
¿Qué opinas tú, amiga?
Gracias por ser.
Gracias por estar.
Gracias por todo.