¿Qué ocurre en ti cuando la vida te regala sorpresas y no sabes disfrutarlas con plenitud?
¿Qué hay detrás de esos momentos que aparecen para ser vividos con alegría y gratitud y, sin embargo, algo dentro de ti impide que sea así?
Esto es algo que me ocurre desde hace tiempo, en diferentes periodos de mi vida. Últimamente soy más consciente de ello, aunque reconozco que siempre ha existido esa pauta interna en mí. Una pauta que, algunas veces, hace incluso que me enfade y me irrite conmigo misma por no saber disfrutar.
¿Cómo puede ser que no disfrute de esto que acaba de acontecer en mi vida?
De alguna forma sí lo disfruto, aunque quizá desde fuera no sea visible. Y, aun así, internamente siento que algo me impide hacerlo por completo.
Es como si detrás de todo ello hubiera un gran miedo.
¿A qué?
Por ahora me resulta imposible descubrir la causa. Muchas veces no consigo encontrar una respuesta, por mucho que me esfuerce.
Con el tiempo, investigando profundamente en mí, con terapia y apostando mucho por mi propio proceso, voy descubriendo algunas respuestas. Aunque sé que todavía no he conseguido llegar al punto clave que me permita conectar y transformar esa dificultad, esa memoria que parece impedirme disfrutar plenamente del momento presente.
¿Te ha ocurrido alguna vez a ti?
¿Cómo lo has vivido?
¿Qué emociones aparecen en ti?
¿Has encontrado alguna respuesta que te haya traído tranquilidad y sosiego?
Es importante ser consciente de lo que nos ocurre para poder empezar a transformarlo, porque muchas veces ni siquiera conseguimos descubrir determinados patrones que se repiten en nuestra vida diaria.
A veces podemos encontrar su origen en lo que hemos aprendido dentro de nuestra propia familia: tristezas, grandes desgracias, pérdidas que no se pudieron gestionar o formas de afrontar la vida que fuimos observando desde pequeños.
Y quizá, de todo aquello, acabamos interiorizando determinadas creencias.
Una de ellas puede ser que disfrutar es peligroso.
¿Reconoces algún patrón parecido en tu familia?
¿Existe la creencia de que disfrutar demasiado puede traer consecuencias?
¿Quizá en tu familia no estaba del todo permitido mostrar alegría cuando sucedía algo bueno?
¿O existía esa idea de que, si aparecía algo bueno en tu vida, detrás vendría algo malo y que, por tanto, era mejor no celebrarlo demasiado?
Este patrón era algo muy recurrente en mi familia.
Ha formado parte de mi vida desde niña. Es una de esas cosas que una recuerda profundamente: las palabras, la forma de decirlas e incluso el tono con el que se pronunciaban.
Quizá detrás aparezca ese miedo a disfrutar plenamente, como si hacerlo pudiera atraer algo malo hacia ti o hacia tu familia.
¿Algo de todo esto resuena en ti o en tu historia familiar?
¿Te permites realmente vivir con alegría cuando toca?
Y, si alguna vez te ha sucedido algo parecido, ¿qué has hecho con ello?
¿Te das permiso para mirarlo y transformarlo?
Yo llevo ya un tiempo trabajando en ello. Intentando disfrutar cuando llegan esos momentos y aprendiendo a sostenerlos cuando ocurren.
No siempre es fácil para mí sentirlo, mostrarlo y mantenerlo.
Sigo apostando por transformar aquellos patrones y creencias que he ido adquiriendo a través de mi familia, de la sociedad y de mis propias experiencias. Formas de vivir y entender el mundo que aprendemos a lo largo de los años y que, aunque hoy pensemos o sintamos de manera diferente, no siempre resulta sencillo cambiar.
Pero seguimos avanzando.
Nos sostenemos junt@s desde el corazón, desde una mirada nueva y desde un presente que nos permita encontrar AHORA una NUEVA ENERGÍA y una nueva FUERZA ante la realidad que estamos viviendo.
Reconociendo desde dónde partimos.
Soltando aquello del pasado que puede estar dificultándonos o frenándonos y que quizá, en su momento, no supimos mirar ni sostener de otra manera.
TE ABRAZO por permitirte mirar, a través de mis experiencias, mis pérdidas y mis revisiones de lo vivido, tus propios momentos, movimientos y procesos.
Gracias por hacerlo a través de este acompañamiento, abriéndonos a nuevas ideas y nuevas miradas, sosteniéndonos en este nuevo presente con confianza y agradecimiento hacia la vida.
Y gracias porque, a través de este nuevo post, podemos seguir avanzando junt@s.