Suelto con respeto lo que ya no forma parte de mí

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21 de enero de 2026
Female physician drawing flat design side view clinic theme water color black and white

Dar espacio a lo nuevo

Suelto con respeto lo que ya no forma parte de mí.
Y doy la bienvenida al espacio nuevo que queda ahora en mí para lo que pueda llegar.

Muchas veces es importante parar, respirar y darme cuenta de lo que sucede en mi vida para saber cómo sostener aquello que, en ocasiones, la vida nos trae sin estar preparad@s para ello.

Cuando un vínculo se rompe sin aviso

Esta semana, hablando con una compañera de la revista, me compartía cómo un día, sin estar preparada, acudió a la consulta de su doctora de cabecera y le informaron de que la doctora que siempre la había atendido ya no estaba.

Aquella que tantas veces la había sostenido con cariño, con una mirada y una sonrisa, con tan solo preguntarle de verdad:
¿cómo estás?

No como una pregunta retórica, sino desde un lugar profundo, esperando recibir la respuesta real, la que estaba viviendo de verdad y se permitía mostrar allí.

Muchas personas, especialmente aquellas con situaciones o vivencias crónicas, llegan a encontrar en su médico no solo a un gran profesional, sino también a alguien empático:
alguien que escucha, no solo oye;
que acoge a la persona que se sienta frente a él o ella;
que abraza sin contacto físico, solo con su presencia y con una disposición auténtica de atender desde el corazón.

Cuando durante años se ha podido establecer este vínculo profundo y, de pronto, desaparece de la noche a la mañana, sin aviso ni notificación previa, aparece un gran desasosiego.

El duelo que no siempre se reconoce

Cuando se comunica que esa persona ya no podrá atendernos más porque ha llegado su jubilación, se vive como un duelo, como una pérdida que necesita ser atravesada.

Esto no significa que el nuevo médico no pueda atender de la misma forma, o incluso mejor.
Lo que ocurre es que la persona se había acostumbrado a ser escuchada, atendida y sostenida desde un espacio que ahora ha finalizado sin previo aviso.

Por un lado, está la necesidad de poder despedirse y agradecer todo lo recibido.
Por otro, la de ir preparándose para empezar de nuevo: volver a contar qué te sucede, cómo estás, cómo te sientes, cómo te afecta lo que te acontece.

Y, en muchos casos, quien vive esta situación ya está cansada de explicarlo una y otra vez, mientras nadie parece ponerse en su lugar ante este momento vital.

Preguntas que invitan a mirarte

¿Te ha ocurrido alguna vez algo parecido?
¿Cómo te sentiste?
¿Cómo imaginas que te sentirías si te ocurriera ahora?
¿Podrías reconocerlo como una pérdida más?
¿Cómo te sientes ante tu presente?

La empatía que falta

Muchas veces no se nos prepara para esto, ni siquiera desde el ámbito sanitario.
En las formaciones no siempre se incluye la parte empática: cómo acompañar a la persona enferma o con una determinada patología, cómo atender cómo va a vivir ese cambio en su proceso vital.

No se contempla que esta situación pueda generar una dificultad emocional.

Quien lo vive necesita tiempo para realizar un cierre con esa persona que le ha acompañado durante tantos años.
Necesita reconocer qué le aportó ese vínculo, cómo se sintió en él, qué emociones y sensaciones están presentes ahora, y poder despedirse con dignidad.

A veces queda el vacío de no haber podido decir:
“Gracias por su atención.”
Y para muchas personas eso es profundamente importante, tanto para expresarlo como para que el otro pueda recibirlo.

Cerrar para poder abrir

¿Nos permitimos realmente esta mirada?
¿Se permite la sanidad este posicionamiento en la relación médico–paciente?

Cuando podemos realizar este cierre, nos colocamos en disposición de acoger al nuevo profesional que llegará.
Nuestro cerebro deja de buscar lo que recibía antes, porque ha sido posible despedirse y abrirnos a lo nuevo desde otro lugar.

La parte inconsciente se acostumbra a una forma de ser recibida y seguirá buscándola si no ha podido cerrar adecuadamente.

¿Te lo habías planteado alguna vez?

La sabiduría de los ciclos

La vida está llena de ciclos.
Los ciclos de inicio y de cierre necesitan ser transitados con consciencia.

Cerrar de forma adecuada nos permite estar más disponibles para lo nuevo:
con más apertura,
menos resistencia,
más calma.

Nuestro cuerpo y nuestra mente encuentran entonces mayor equilibrio y maestría.

Aprender a escuchar tu cuerpo puede cambiar la forma en la que vives tu vida, cada día.
Prepararte para los cambios —sean abruptos o suaves— desde la compasión contigo mism@.

Caminamos juntas

Tu avance también puede ser mi avance.
Mi apuesta puede ser la tuya, si resuena en tu interior.
La tuya puede ser diferente, o parecida.

Avanzamos y nos sostenemos junt@s desde el corazón, desde una mirada nueva y un posicionamiento presente que nos empodere AHORA, con NUEVA ENERGÍA y FUERZA ante la realidad que vivimos hoy, soltando ese pasado que nos frenó y que no supimos sostener entonces.

TE ABRAZO por permitirte mirar, desde mis cambios, mis pérdidas y mis revisiones de lo vivido, tus propios procesos.
Por hacerlo a través de este acompañamiento, con nuevas ideas y nuevos posicionamientos, sosteniéndonos en este nuevo presente.

Nota de la autora

Este texto nace de la observación de los pequeños —y grandes— cambios que atravesamos en la vida y de cómo, muchas veces, no se nos enseña a despedirnos.

Es una invitación a mirar las pérdidas cotidianas con respeto, a reconocer los vínculos que nos han sostenido y a permitirnos cerrar para poder abrir de nuevo.

Escribo desde la experiencia, la observación, desde el cuerpo y desde el corazón, con el deseo de acompañar a quien lea estas palabras en sus propios procesos de cambio que la vida nos trae, muchas veces sin esperarlos.

M Àngels Olivé Piñol
Las opiniones o ideas vertidas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor. No pretenden reflejar las opiniones o ideario de Autorretrato de Una Mujer Cualquiera o de la Comunidad de Mujeres Cualquiera (CMC). Antes de seguir cualquier consejo o indicación que pudiera mostrarse en esta publicación, consulta con un profesional del sector.

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M Àngels Olivé Piñol

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Mi nombre es Mª Àngels, me siento una Mujer con una sesibilidad mas consciente. Que todo ello me aporta a desear estar presente en mi vida, y desde alli estar al Servicio para otros poder acompañar y avanzar a otros igual o mas desde mis propias experiencias con la vida, y sobretodo en esta ocasión , con los ciclos de Pérdidas, en los cuales tod@s estamos inmersos. Recordando que la vida es mucho mas cuando decidimos integrarla desde el corazón. Puedes seguirme a partir de ahora en mi sección Reconociendo y Abrazando las Pérdidas.

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