Cuando el cuerpo habla algunas veces a gritos

5
(6)
1 de abril de 2026
Woman holding a question mark over her abdomen

Cuando ponemos nuevas esperanzas e ilusiones en algo nuevo, deseamos profundamente que eso pueda beneficiarnos tanto física como mentalmente.

¿Te has parado a pensar en las esperanzas que depositamos en algo?

¿Cuántas ilusiones hemos puesto en algo nuevo que anhelábamos profundamente, esperando que nos diera eso tan esperado y aún no conseguido?

¿Qué ocurre en ti cuando, por algo inesperado, aparece la sensación de que podrías llegar a perder la vida en esos instantes?

Puedes sentirlo profundamente en tu interior.

¿Te ha ocurrido alguna vez?
¿Cómo lo has vivido tú?

Cuando sientes que la vida parece diluirse entre tus manos, de forma inesperada, sorprendente, brusca o abrupta.

Parte de mi vida, desde niña, he tenido que ir con mucho cuidado con los medicamentos o alimentos que tomo, incluso aunque sean naturales. Mi cuerpo, en ocasiones, tiende a reaccionar de una manera totalmente inesperada para mí, algunas veces con consecuencias graves, llegando a estar al borde de perder la vida.

Todo ello debido a que soy una Persona Altamente Sensible. Y aunque aparentemente esto no siempre parece jugar a nuestro favor, con el tiempo descubrimos que también tiene su sentido.

Algunas veces, con mi osteópata, nos reímos sobre ello, aunque, como yo le digo, no siempre es fácil para mí vivirlo así.

¿Te has visto envuelta o envuelto en alguna situación parecida?

¿Con esa sensación de no retorno en algunos momentos?

¿Desde la incomprensión hacia tu propio cuerpo?

Por sus reacciones inesperadas y sorprendentes.

Muchas veces no entiendes qué ha ocurrido para que todo haya llegado a ese punto.

Es entonces cuando aparece algo muy profundo: la sensación de pérdida de control, casi total, sobre nuestro propio cuerpo.

¿Lo has sentido así alguna vez?
¿Lo has vivido de esa manera?

Cuando esto ocurre, tienes que transitar por donde te lleva el cuerpo físico. Primero el cuerpo, y después la mente, que intenta integrar lo que está sucediendo en ese momento, aunque no estuvieras preparada para ello.

Hace unos días tuve la ocasión de volver a vivirlo. No es la primera vez. Ya he pasado por ello en varias ocasiones: sentirme al límite, muy cerca del final del trayecto, sentir que todo se diluye para siempre.

Más allá de las sensaciones corporales —malestar, múltiples síntomas y expresiones físicas—, muchas veces lo más difícil es no poder controlar nada. El cuerpo parece ir por su propio camino, expresando que algo en su interior no está bien, aunque tú no lo comprendas.

En esos momentos es importante dejar de luchar contra él, aunque no siempre sea fácil. La mente quiere gobernar en todo momento lo que está sucediendo dentro del cuerpo. Siempre intenta llevarlo a su terreno.

Sin embargo, dentro del caos, es importante poder calmar a la mente para que afloje sus exigencias sobre el cuerpo. No siempre es fácil conseguirlo.

Porque en esos momentos el cuerpo físico reacciona con intensidad, mientras la mente intenta recuperar el control. Y muchas veces ambos terminan saboteándose mutuamente.

Ahí es donde la presencia y la conciencia se vuelven fundamentales.

Respirar profundamente siempre que puedas.
Volver al cuerpo.
Volver a la presencia.

Acompañar al cuerpo en ese viaje reactivo que te ha llevado a sentir todo ese caos en tu interior.

En esta ocasión necesité bastantes horas, y no siempre fue fácil ni seguro para mí poder mantenerme presente y respirando lo que iba sucediendo en cada instante.

Pero hubo algo importante que apareció dentro de mí:

Si mi cuerpo me ha llevado hasta aquí,
¿por qué siento que está en mi contra?
¿Y si fuera todo lo contrario?
¿Y si estuviera trabajando a mi favor?
¿Y si estuviera reaccionando para protegerme de algo que ahora mismo no es beneficioso para mí?

Ese cambio de mirada me permitió no perder completamente el control y, al mismo tiempo, confiar en mi cuerpo físico. Aunque mostrara todos esos síntomas, sentí que juntos podríamos salir de aquello si me atrevía a confiar en él.

Incluso si eso implicaba tomar nuevas decisiones.

Porque quizá aquello nuevo en lo que había puesto tantas esperanzas no era el momento adecuado para mi cuerpo, aunque a largo plazo pudiera ser beneficioso.

¿Te permites revisar todas las opciones antes de empezar algo nuevo?

Yo, en esta ocasión, ni siquiera lo había contemplado. No lo había puesto en la ecuación. Por eso, una parte de mí se sintió perdida cuando las cosas no ocurrieron como esperaba.

A veces deseamos que las cosas sucedan de una determinada manera, o como nos han contado que deberían ser.

Pero no siempre ocurre así.

Cuando algo así sucede,
¿qué sientes tú?

¿Aparece la sensación de fracaso?

¿O puedes decirte:
“Quizá por ahí no es ahora.
Quizá antes tenga que recorrer otro camino para poder llegar allí”?

Tal vez la próxima vez pueda hablar antes con mi cuerpo.
Dialogar con él sobre lo que estoy decidiendo hacer.
Escuchar su respuesta.
Invitarlo a acompañarme en esa nueva decisión que deseo tomar.

¿Te has parado a pensar en ese diálogo interno, profundo y consciente con tu cuerpo?

Muchas veces hemos perdido la conexión con él.
El vínculo con el cuerpo que, al fin y al cabo, es el que nos sostiene cada día en la vida.

También hubo un momento, aunque solo fuera por unos instantes, en el que apareció en mí una pregunta muy profunda mientras observaba todo lo que estaba sucediendo:

¿Y si mi cuerpo, en este momento, decidiera que su trayecto ya ha finalizado?

¿Estoy preparada para ello?
¿Están preparados los demás?

La persona que en ese momento estaba a mi lado, acompañándome…
¿estaba preparada para que algo diferente pudiera ocurrir?

Y entonces surge otra pregunta aún más profunda:

¿Realmente estamos preparados para cuando llegue la muerte?

Aunque no sea en el momento que habíamos imaginado.
Aunque no sea en el tiempo que creíamos que aún nos pertenecía.

¿Podríamos, llegado ese instante, mirarla con serenidad y decirle simplemente:
“Sí, puedes venir”?

¿Yo estaba preparada para ello en ese instante, si hubiera sido el momento?

Realmente no. Soy sincera conmigo, contigo y con la vida.
Aún no. Un poco más.

Y eso que llevo muchos años trabajando, acompañando y preparándome en el tema de la muerte. Acompaño como doula de vida y de procesos de muerte.

¿Estás preparad@ tú si llegara este instante?

Déjate sentir la respuesta más adecuada para ti ahora, la que surja, sin juicio y sin crítica. Obsérvala y atiéndela, como me permití yo.

Hoy deseo abrazarte desde el corazón en este proceso.

Te abrazo por permitirte mirar hacia tu interior, desde mi propia experiencia.

Por atreverte a observar tus vivencias y reconocer cómo las sientes y cómo las ves.

Por abrirte a revisar lo que está ocurriendo ahora, o lo que ocurrió ayer.

Quizá esto sea una nueva ventana para mirar y reconocer momentos de tu vida.
Quizá sea un paso hacia tu propio reconocimiento de lo vivido.

Y si así lo sientes, recuerda:
no estás solo, no estás sola.

Avanzamos junt@s,
desde el corazón,
desde la presencia
y desde una nueva conciencia.

M Àngels Olivé Piñol
Las opiniones o ideas vertidas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de su autor. No pretenden reflejar las opiniones o ideario de Autorretrato de Una Mujer Cualquiera o de la Comunidad de Mujeres Cualquiera (CMC). Antes de seguir cualquier consejo o indicación que pudiera mostrarse en esta publicación, consulta con un profesional del sector.

¿Qué te ha parecido esta publicación?

¡Haz clic en una estrella para puntuarla!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 6

Todavía nadie ha votado en esta publicación. ¡Sé el primero en puntuarlo!

M Àngels Olivé Piñol

m-angels-olive

Mi nombre es Mª Àngels, me siento una Mujer con una sesibilidad mas consciente. Que todo ello me aporta a desear estar presente en mi vida, y desde alli estar al Servicio para otros poder acompañar y avanzar a otros igual o mas desde mis propias experiencias con la vida, y sobretodo en esta ocasión , con los ciclos de Pérdidas, en los cuales tod@s estamos inmersos. Recordando que la vida es mucho mas cuando decidimos integrarla desde el corazón. Puedes seguirme a partir de ahora en mi sección Reconociendo y Abrazando las Pérdidas.

Suscríbete a
Reconociendo y Abrazando las Pérdidas

Recibe en tu email, una vez a la semana, una alerta con las nuevas publicaciones. Podrás cancelar tu suscripción en cualquier momento y nunca te enviaremos spam.

Regístrate

Únete a la CMC: Una Comunidad de Mujeres Cualquiera creada por y para ti. Accede a los contenidos e interactúa en todos ellos, da visibilidad a todos tus proyectos y participa en las Iniciativas y Eventos.

Regístrate (¡es gratis!)

Comparte esta entrada

Deja una respuesta

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad