Mucha intención y poca acción…
¿Qué es procrastinar?
Según la RAE, procrastinar es un verbo que significa aplazar, diferir o posponer tareas o actividades que deben realizarse, dejándolas para más tarde, a menudo de forma irracional o voluntaria.
La palabra proviene del latín procrastinare (de pro- “adelante” y cras “mañana”).
Es el hábito de posponer tareas importantes o desagradables, sustituyéndolas por actividades más placenteras o irrelevantes, a pesar de conocer las consecuencias negativas, que pueden llegar incluso al despido.
La procrastinación desde la DBO
Desde la perspectiva de la Descodificación Biológica Original (DBO), la procrastinación no es pereza, sino una respuesta emocional de evitación ante un conflicto o sentimiento desagradable asociado a una tarea, buscando alivio instantáneo (dopamina).
Es decir:
-
A algunas personas les produce placer terminar tareas.
-
A otras, hacerlas les genera estrés, miedo o frustración, aunque sepan que deben realizarlas.
Por eso acaban saltándose plazos, dejándolo todo para el último momento o incluso no haciéndolo. Esto las sumerge en un círculo vicioso de pérdida de oportunidades, problemas laborales, conflictos con compañeros o equipos, pérdida de confianza, baja autoestima y múltiples efectos secundarios que podrían evitarse realizando el trabajo en tiempo y forma.
El programa biológico de supervivencia
La DBO, vinculada a las Cinco Leyes Biológicas de Hamer, interpreta la procrastinación como un programa biológico de supervivencia destinado a evitar una “amenaza” emocional: miedo al fracaso, estrés, baja autoestima…
Se busca una solución en el presente evitando la tarea, pero la raíz se encuentra en emociones no gestionadas o conflictos pasados no resueltos, muchas veces relacionados con el territorio, la valía personal o la supervivencia.
¿Para qué procrastinamos?
La pregunta clave no es por qué, sino para qué.
¿En qué momento de tu vida —o incluso en la vida de tus ancestros— procrastinar salvó una vida?
Porque no siempre es una respuesta personal: puede ser un aprendizaje transgeneracional, heredado de algún miembro del árbol familiar.
La procrastinación es un fallo en la regulación emocional. Se busca alivio inmediato en lugar de tolerar la incomodidad.
Puede estar asociada a TDAH y genera culpa, frustración e incompetencia, agravando aún más el problema.
El proceso suele ser este:
-
La tarea genera una emoción (miedo, estrés, frustración).
-
Se crea una solución temporal: el aplazamiento.
-
Se activa un programa de supervivencia con alivio inmediato.
Esto es propio de personas que necesitan una respuesta de placer inmediato.
El sentido biológico del “no hacer”
Todo lo que hacemos —o dejamos de hacer— no es por algo, sino para algo.
Todo tiene su sentido biológico.
La decisión de “no hacer” a veces es incluso más difícil que la de “hacer”, pero busca una resolución biológica al conflicto.
Por ejemplo: posponer un proyecto puede estar ligado a un miedo a no ser “suficiente”, a un “que no se note que no sé”.
Y si mientras tanto otro lo hace… mejor.
Detrás de la procrastinación suele haber emociones profundas:
-
Miedo al fracaso
-
Perfeccionismo
-
Sensación de estar desbordado
En muchos casos, un padre o figura de autoridad que no valoró los logros, criticó constantemente o exigió siempre más.
¿Cómo abordar la procrastinación?
-
Identificar la emoción que te provoca la tarea.
-
Descubrir el “para qué”: qué beneficio (protección, alivio) obtienes al procrastinar.
-
Identificar el beneficio de realizar la tarea en tiempo y forma.
-
Actuar: hacer, hacer y hacer… y comprobar los beneficios.
-
Resolver el origen: en DBO se busca el conflicto biológico inicial, a menudo transgeneracional, para desprogramarlo.
-
Trucos prácticos: dividir tareas, eliminar distracciones, darse pequeñas recompensas.
Muchas veces la procrastinación se basa en creencias falsas.
Y, por lógica, las teorías basadas en axiomas falsos… no se sostienen.
¿Y lo contrario?
Lo contrario a la procrastinación es la precrastinación o proactividad:
la actitud de quien ha descubierto que adelantarse a las necesidades de una organización le produce un placer infinito.