El poder de la palabra
¿Cómo interpretamos la palabra del médico?
¿Confiamos plenamente en lo que nos dice sobre lo que interpreta de nuestra enfermedad y de nuestros síntomas? ¿Ponemos en algún momento en tela de juicio la palabra del médico?
¿Por qué vamos a una segunda opinión o incluso a una tercera? Será porque cuestionamos, no al médico, sino la interpretación que ha hecho de nuestros síntomas. Y menos mal que lo hacemos, porque cuántas veces el diagnóstico no ha sido correcto por un valor alterado en un análisis.
En realidad, a quien de verdad debemos escuchar es a nuestro SER. Presta atención a lo que te dices a ti mism@.
El recorrido hasta el diagnóstico
Empezamos a tener unos síntomas, esperamos a que se confirmen y, cuando ya persisten, decidimos coger una cita médica. Nos la dan para mucho tiempo después y esperamos a ver si, mientras tanto, se nos pasa.
Para el momento en que llega la cita ya hemos hecho todo tipo de conjeturas. Por fin llega el día, lo llevamos al médico, empiezan las pruebas y volvemos a esperar los resultados.
Está reconocido ya el síndrome de la bata blanca, que nos influye notablemente. De hecho, muchos médicos, sobre todo pediatras, no usan la bata blanca, sino que recurren a trajes o pañoletas de superhéroes para crear un clima más amable. Un ambiente de hostilidad puede agravar la situación.
El momento de la consulta
Llega el día de recibir las pruebas. Volvemos al médico con la esperanza de que nos reciba con buena cara y una sonrisa.
Fijaos en todos los pensamientos que hemos tenido en este tiempo y en cómo hemos vivido los síntomas. Las circunstancias personales de cada uno han condicionado el desarrollo —o no— de la enfermedad. Todo depende de la MENTE que le demos a las cosas… naturalMENTE.
Por fin ves tu número en la pantalla. Ha llegado la hora de entrar en consulta y ahí está la persona a la que le vas a dar el poder de influir en tu vida.
Y entonces piensas en el poder de la palabra del médico: en su tono, en el significado que le da. Si su diagnóstico no te gusta, ahí se crea el conflicto de diagnóstico. Surge la pregunta: ¿Y ahora qué, doctor?
Después te preparas para escuchar el pronóstico y vuelve a empezar la cadena de temor y de dolor. Cada palabra va a influir en el desarrollo de tu enfermedad… o no.
Y si además se atreve a darte un pronóstico ajustado y tú lo crees a pies juntillas, ahí se crea el conflicto de pronóstico, que es el que puede marcar la trayectoria de tu enfermedad… desde el principio hasta el final.
Una mirada desde la Descodificación Biológica Original
Desde la Descodificación Biológica Original recomendamos que cada persona sea quien dirija su vida y que no se dé al médico la oportunidad de condicionar nuestra existencia con su diagnóstico o su pronóstico.
En muchos casos, lo que recibimos es simplemente una interpretación de los datos de unas pruebas, y no podemos correr el riesgo de que sus palabras programen nuestra vida.
En resumen: mucho cuidado con el poder que otorgamos al médico y a sus palabras, y mucho tacto con las cosas que decimos, porque podemos influir en el receptor.
Y si tenemos que influir, que sea para bien, tratando de hablar siempre de una manera amable y constructiva, desde el AMOR.
Comunicación no violenta y nuevo formato
Hay unos cursos muy interesantes que imparte Pilar de la Torre sobre Comunicación No Violenta (CNV) que os recomiendo a todos. Aunque ya os aseguro que, por mucho que se aprenda, siempre, siempre, siempre, uno comunica de manera indebida en algún momento. Lo importante es intentarlo y perdonarse.
Y este año cambiamos de formato: empezamos a aprender descodificación a través del consultorio.
Déjame tus síntomas o tu pregunta y te diré cuál es tu conflicto.
¡Empezamos!