El tiroides es una glándula situada en la parte delantera del cuello, por delante de la tráquea. Actúa como el centro de control del cuerpo al producir las hormonas T3 y T4, que regulan el funcionamiento de casi todos los órganos para:
- Regular el metabolismo
- Mantener la temperatura
- Regular el ritmo cardíaco
- Regular el estado de ánimo
El hipotiroidismo es una enfermedad muy común, sobre todo en mujeres, y su aparición se acentúa en el periodo premenopáusico, precisamente porque tiene que ver con la disminución de la acción del estrógeno. Es entre 5 y 8 veces más frecuente en mujeres que en hombres, especialmente a partir de los 60 años.
Desde la DBO, el hipotiroidismo es la fase de resolución del hipertiroidismo, siendo esta la verdadera enfermedad por la que se pasa y que, más tarde, aparece en proceso de resolución.
¿Cuáles son los síntomas?
- Fatiga extrema y debilidad: cansancio persistente, incluso después de dormir bien
- Aumento de peso y aumento de volumen
- Dificultad para perder peso
- Intolerancia al frío
- Piel seca
- Cabello quebradizo
- Pérdida de cabello (cantidad y volumen)
- Uñas frágiles
- Sequedad extrema en la piel
- Pérdida de libido
- Pérdida de las colas de las cejas
- Digestiones lentas
- Estreñimiento
- Dolores musculares y articulares
- Cambios de humor: tristeza, apatía o depresión
- Alteraciones menstruales
- Hinchazón en rostro y ojos
- Retención de líquidos
- Voz ronca
- Lentitud mental, niebla mental, aturdimiento
- Ritmo cardíaco lento
- Somnolencia
Los síntomas a nivel anímico pueden confundirse con un estado de tristeza o con una mal denominada depresión y, en muchas ocasiones, al inicio de la dolencia, se suele tratar como hipertiroidismo subclínico.
En un principio, los médicos no son partidarios de recomendar tratamiento con levotiroxina. Sin embargo, los síntomas pueden ir a más y, por eso, en lugar de que se complique después con la menopausia, lo mejor es tratarlo a la mayor brevedad posible.
El lema del cuerpo es:
“Como no tengo energía suficiente, voy a usarla para las cuestiones vitales”.
Por eso, el organismo deja de atender lo secundario para centrarse en lo esencial y mantener el cuerpo, como mínimo, a ralentí.
Hasta que la mujer llega a ese momento, ha llevado una vida frenética: estudios, carrera, máster, empezar a trabajar, matrimonio, hijos, crianza, llevar la casa, seguir trabajando… en fin, ya sabes.
Durante todo ese periodo, el cuerpo se acelera. Pensamientos como “no llego a todo”, “me falta tiempo”, “no me da la vida” o “¿cuándo voy a poder hacer tal o cual cosa?” son habituales en personas con alteraciones tiroideas.
Cuando llegamos a una etapa en la que todo está más o menos organizado —matrimonio estabilizado, hijos encarrilados, trabajo más tranquilo— y comenzamos la cuenta atrás para la jubilación, es justo en ese momento de calma cuando la tiroides aprovecha para regularse y repararse.
Ese estado de actividad constante no es sostenible de por vida. Y es entonces cuando el cuerpo inicia su proceso de reparación, lo que implica ralentizarse y provocar los síntomas mencionados.
Recomendaciones desde la DBO
Desde la DBO se recomienda mantener una tiroides sana:
- Haciendo solo lo que nos corresponde
- No asumiendo responsabilidades que no nos pertenecen
- Tomando conciencia de que el tiempo es limitado
- No supliendo las carencias de otros
- Manteniendo una alimentación saludable rica en yodo
Alimentos recomendados:
- Algas marinas
- Mariscos y pescados
- Sal yodada
- Lácteos
- Huevos
- Frutos secos
- Verduras y frutas
Un buen mantenimiento de la glándula tiroidea se consigue con el Lugol o tintura de yodo.