Querido lector friki:
Si has llegado hasta aquí, después de tantos posts, anécdotas, imágenes, dragones, salas 4DX, niños disfrazados, espadas láser y sustos en túneles oscuros…
¡Enhorabuena! Eres uno de los nuestros.
Y este post es tu recompensa final del año. Una especie de resumen, recap, previously on… yo misma, que no sabías que necesitabas.
Empezamos fuerte… en el Oeste más salvaje
Porque en mayo ya estábamos galopando con sombreros vaqueros y pistolas de plástico en la Yincana de Golden City.
Mis hijos disfrazados. Yo atrapada por los tobillos. Un vaquero loco pateando puertas. Y nosotros comiendo hamburguesas como si fuéramos extras de una peli de Tarantino versión infantil.
¿Fue real o fue un sueño?
Sólo lo sabrán las monedas de chocolate.
Nos pusimos intensos… con las series que marcaron mi existencia
Sí, ese post donde confesé que “Expediente X” me educó más que Barrio Sésamo, que “Perdidos” me hizo perder la cabeza, que con “Juego de Tronos” sufrí más que viendo mi cuenta bancaria en enero…
Y que, ojo, me tragué entera “The Walking Dead”.
Lenta, eterna, pero atrapante. Como una telenovela con zombis que huelen a sopa vieja.
Vivimos aventuras espaciales… y familiares
En esa casa mía donde se ha visto Star Wars como si fuera el noticiario.
Oli imitando a Yoda (con más baba que sabiduría), Ale recordando todos los nombres (hasta el de Greedo, ¿quién recuerda a Greedo?).
Y yo, con el mando en la mano, lista para pausar justo antes de cada escena “demasiado intensa” porque madre friki también es madre responsable. Más o menos.
Nos asustamos a lo bestia… y nos encantó
Sí, hablamos de los Escape Room de terror.
Donde te esposan (literalmente), te agarran los tobillos desde un túnel (¿¿por qué??), y tus amigos acaban rompiendo puertas como si fueran Liam Neeson buscando a su hija.
Un día cualquiera en mi agenda social.
Y de repente… superhéroes por todas partes
Porque una madre como yo también tiene sus momentos Marvel/DC edition.
Discutiendo con mis hijos si Hulk puede contra Superman, si el Capi es más guapo que Iron Man (obvio que sí, Oli), o cómo se llama el primo del tío del mutante de los X-Men.
Y todo esto mientras jugamos al trivial friki en pijama.
Es lo que hay. En esta casa el multiverso se desayuna con galletas.
Me puse nostálgica… y con balón en mano
Te conté que fui niña con pelota de basket pegada al brazo.
Que coleccionaba revistas de la NBA como si fueran cromos sagrados.
Y que veía partidos de los Lakers a las 3 de la mañana mientras mis bebés mamaban y yo me debatía entre cambiar un pañal o hacer un cambio de alineación en mi Fantasy League.
Stephen Curry, nunca me fallaste.
Y entre dragones y hobbits…
Tuvimos también nuestros momentos de Señor de los Anillos y de Elena contra el mundo.
Porque sí, he gritado “¡Mi tesoro!” al ver mi última birra fría en la nevera.
Y sí, he caminado por mi casa descalza de noche, sorteando legos, sintiéndome Frodo en Mordor.
La diferencia: él tenía a Sam. Yo tengo a mis hijos gritándome desde el baño.
Menciones especiales…
🎬 La nueva de Bridget Jones: una lección sobre reírse de una misma, incluso con bragas faja y emociones a flor de piel.
💥 La experiencia 4DX: donde Alien casi me lanza de la butaca y Twisters me despeinó más que el secador del gimnasio.
🎄 Y el especial de pelis navideñas, ese post donde descubriste que me sé todos los diálogos de Solo en Casa y que tengo trauma navideño con los Gremlins.
Gracias, lector friki
Gracias por estar ahí, leyendo estas crónicas épicas de madre, mujer, rubia y friki.
Gracias por reírte conmigo, por compartir tus propios momentos, por decir “yo también” cuando pensabas que eras el único.
Este rincón existe porque tú estás al otro lado de la pantalla.
Nos vemos el año que viene,
con más series, más películas,
más niños disfrazados,
más escape rooms que casi nos matan…
Y muchas más ganas de decir en voz alta:
Sí, soy friki. ¿Y qué?