¡Hola, friki de Poniente y más allá del Muro!
Hoy vamos a hablar de una serie que no solo ha marcado un antes y un después en el mundo de las series, sino que también ha dado tanto de qué hablar que hasta la gente que no la ha visto sabe qué es el “invierno”. Juego de Tronos , esa serie épica que nos mantuvo pegados al sofá, con el corazón en un puño y el miedo constante de que nuestro personaje favorito no llegara al siguiente episodio. Pero no te preocupes, no voy a hacer spoilers… (o al menos, no de los gordos).
Cuando la vida es como los Siete Reinos
Si algo aprendí de Juego de Tronos es que la vida, a veces, es como un campo de batalla entre los Siete Reinos. Mi casa, por ejemplo, podría ser una metáfora de Invernalia en pleno invierno. Ale y Oli, mis pequeños herederos (o aspirantes al Trono de Hierro, según el día), se convierten en pequeños Stark luchando por su territorio: el sofá, la tele o el último pedazo de pizza.
¿Y qué hay de mí? Yo soy como Daenerys Targaryen, pero en versión madre multitarea: domadora de dragones (o más bien de niños con demasiada energía), estratega del día a día y, en ocasiones, gritona si alguien intenta invadir mi reino… es decir, mi espacio vital.
Dragones y las tareas diarias
Hablando de dragones, ¿sabéis que a veces me siento como si estuviera entrenando a Drogon y compañía cada vez que intento que mis hijos hagan los deberes? “¡Dracarys!”, grito yo en mi cabeza mientras intentan encontrar cualquier excusa para no hacerlo. Al final, acabo con mi “dragón interior” encendido, pero también con una sonrisa, porque, admitámoslo, ellos tienen tanto de Stark como de Tyrion: siempre encuentran la manera más ingeniosa de salirse con la suya.
El Trono de Hierro: ¿El sofá o el baño?
En mi casa, el Trono de Hierro no es de espadas, pero tiene igual o más valor: es el sofá del salón. Ahí se lucha cada día por el dominio absoluto. ¿Quién consigue los mejores cojines? ¿Quién controla el mando de la tele? ¿Quién puede estirarse como si no hubiera mañana? No hay espada de acero valyrio que supere las tácticas que se emplean para dominar este “trono”.
Aunque, siendo sincera, el trono más codiciado de mi casa es otro: el baño. Como toda madre sabe, encontrar cinco minutos de paz en ese trono puede ser más complicado que cruzar el Muro con los Caminantes Blancos pisándote los talones.
Anécdotas épicas y frikis
No puedo dejar de mencionar cómo esta serie marcó también mis conversaciones con amigos frikis. Cada lunes (o el día después de que saliera un capítulo), las teorías volaban como cuervos mensajeros. “¿Quién se sentará en el Trono de Hierro?”, “¿Daenerys conquistará Poniente?”, o mi favorito, “¿Qué pasó anoche en Poniente?”. Algunas de estas charlas eran más tensas que la Boda Roja (sin spoilers, pero si sabes, sabes).
Metáforas de la serie con mi vida diaria
“Juego de Tronos” me enseñó mucho más que a desconfiar de las bodas. Por ejemplo:
- “Se acerca el invierno” : Lo siento, Ned, pero en mi casa esa frase significa que la factura de la calefacción se disparará y que mis hijos no dejarán de pedirme chocolate caliente.
- “El fuego no mata a un dragón” : Lo traduzco como: los retos no pueden conmigo, ¡aunque me queme un poco por el camino!
- “Un Lannister siempre paga sus deudas” : lamentablemente, en mi caso es más bien la Visa la que siempre paga las facturas.
Siempre seré una friki de Poniente
Aunque ya hace tiempo que terminó la serie, “Juego de Tronos” siempre ocupará un lugar especial en mi corazón friki. No importa si ya no estoy al día con todas las sagas derivadas (claro que sí) o si ahora mis maratones de series tienen que competir con las pelis de Superhéroes que eligen Ale y Oli. En el fondo, sé que siempre será una friki de Poniente, luchando por mi propio Trono de Hierro y disfrutando de cada batalla (literal y figurada) que la vida me lanza.
Y tú, querido lector, ¿eres tan friki de Juego de Tronos como yo? ¿Quién es tu personaje favorito? ¿Has comparado tu vida con la serie alguna vez? ¡Déjame tus comentarios y que la luz de R’hllor te guíe! Nos vemos en el próximo Un Rincón para el Friki .