¡Hola, alma valiente!
Así es, tu vida empezará a cambiar cuando dejes de esperar, aceptes tu realidad, tu presente y pases a la acción.
Deja de esperar y tu realidad será distinta; todo empezará a fluir. Quiérete y acéptate a ti mism@ en tu presente y sigue construyendo tu futuro, sin esperar nada ni a nadie.
No te acomodes ni te desesperes en la espera. Toma las riendas de la situación, busca la solución y afronta lo que venga. Los milagros no llegan esperando a que caigan del cielo.
Aprende a no esperar nada de los demás. Si algo tiene que suceder, vendrá a ti en su momento justo y te sorprenderá. Sigue con tu vida; lo que es para ti llegará. Y si, por cualquier circunstancia, esa persona o situación que esperabas no llega, no te importará: tú habrás seguido con tu vida, viviendo tu presente, que es lo único que tienes seguro.
Aprende a no presuponer el comportamiento de los demás. La mayoría de las veces no saben lo que esperas de ell@s. No estás en su mente para saber lo que piensan, ni están en la tuya para saber lo que esperas.
Aunque algunos cambios te parezcan negativos al principio y pienses que te están alejando de lo que deseas, con el paso de los días te darás cuenta de que, en realidad, estabas creando en ti el espacio necesario para que llegue algo nuevo a tu vida, un nuevo comienzo que te aportará toda esa felicidad que tanto mereces. Pero, para que todo esto se convierta en una realidad, debes dejar de esperar y centrarte en el aquí y el ahora, y en ti mism@.
Tu energía y tu tiempo deben estar centrados en cumplir tu propósito en la vida, tus metas y tus objetivos.
Si quieres que tu vida mejore, busca en tu interior, conéctate contigo mism@, averigua qué es lo que está originando esos pensamientos y sánate. Ámate lo suficiente para que nada te impida avanzar. Deja que todo fluya, que todo siga su ritmo, y encontrarás el camino que debes seguir, sin esperar nada de nadie ni por nadie.
No esperes, no supliques, no corras detrás de nada ni de nadie. No intentes cambiar el cauce de un río, pues, tarde o temprano, la corriente fluirá de forma natural y habrás desperdiciado tu tiempo y esfuerzo. Piensa que lo que tiene que ser, será, de una u otra forma.
No te vuelvas esclav@ del mañana y despójate de creencias que te impiden avanzar.
No hipoteques tu presente por estar continuamente viviendo en el pasado o en el futuro y esperando por los demás. Un gran amor te está esperando, y ese amor es el que debes darte a ti mism@.
Deja de esperar para que las cosas lleguen a tu vida y, simplemente, deja que todo fluya.
Independientemente de la situación que estés viviendo, recuerda que no estás sol@. Por eso te regalo un beso, un abrazo y un “te quiero”. Nos vemos en el próximo post y recuerda: sé feliz.
Acompáñame en “Almas valientes”. ¡Te espero!