El poder de sanar
¡Hola, alma valiente!
Seguro que, en este momento, estás pensando que sanar tus heridas es más difícil de lo que parece. Pero lo más importante es que es muy necesario que lo hagas para poder avanzar.
Para sanar, debes tomar decisiones importantes en tu vida:
-
Tener claro lo que quieres y lo que no.
-
Romper con lo que no te hace bien y alejarlo de tu vida.
-
Cortar lazos con personas que te han decepcionado.
-
Limpiarte en tu interior de odio y rencor, pues estos sentimientos no te aportan nada y te impiden seguir adelante.
Escucha a tu interior y a tu corazón. Haz lo que verdaderamente sientas. Tu actitud es muy importante y, si de verdad quieres sanar, lo harás.
No te detengas, no te conformes. Toma tus propias decisiones mirando siempre hacia adelante y no sigas sacrificándote por personas que no lo merecen.
Y lo más importante: por muy difícil que te parezca, no puedes aferrarte al pasado. Mira por ti y para ti, creando un presente y un futuro en el que, cuando sanes tus heridas, el universo te regalará todo lo bueno que te mereces.
Nuevos comienzos
Cuando consigas sanar esas heridas, te darás cuenta de que estás preparad@ para iniciar nuevos comienzos y sentirás que ha llegado el momento de volver a perseguir tus sueños.
Habrá momentos en que te sientas como la oruga que ha tocado fondo y ve muy complicado ascender de nuevo, pero si no te rindes, cuando menos lo esperes, te convertirás en una hermosa mariposa. El universo te regalará dos preciosas alas para volar hacia el camino que te lleva a tu felicidad.
Cada persona tiene un tiempo para sanar. No te impacientes, lo vas a conseguir. Empieza por perdonarte y perdonarles. Date el tiempo que necesites. Todo este proceso forma parte de tu aprendizaje en la vida, para poder seguir creciendo y evolucionando.
Piensa que eres más fuerte de lo que crees y, si no te rindes, aunque ahora te resulte difícil de creer, darás gracias por haberlo conseguido y por la difícil prueba que has tenido que superar.
Hablo desde la experiencia
Por experiencia propia, me puedo poner en tu lugar. En su día también me hirieron: una persona muy cercana a mí me decepcionó. Pero no le permití que consiguiera lo que quería.
Saqué la fuerza necesaria de mi interior, me centré en mí misma, fui mi prioridad. Empecé a sanar y a perdonar, aunque me costó olvidar.
A partir de ese momento, cuando alguien ha intentado herirme, no se lo he consentido, ya que la única forma de que alguien me lastime es si yo se lo permito.
Lucha por tu felicidad
Sana tus heridas y lucha por tu felicidad, ya que esta reside en tu interior y eres el/la únic@ responsable.
Independientemente de la situación que estés viviendo, recuerda que no estás sol@.
Por eso te regalo un beso, un abrazo y un “te quiero”.
Nos vemos en el próximo post y recuerda: sé feliz.
Acompáñame en Almas Valientes. ¡Te espero!