Hola querid@ amig@,
Y por fin llegamos a la parte en la que conozco al que sería el padre de mis hijos. Tengo que decir a su favor que no fueron épocas fáciles las que vivimos juntos. Situaciones que a una pareja les rompe en mil trozos… y si a eso le sumas que éramos y somos totalmente diferentes… pues imagínate ya el final.
Para empezar, a los pocos meses de empezar a salir se me complica el problema de mi cadera, con luxación congénita de nacimiento y ya operada a los dos años de vida, es hora de hacer el cambio completo y poner una prótesis. Los meses previos tuve que ir a que me infiltraran en quirófano cada 3 o 4 semanas, porque los analgésicos orales ya no me hacían efecto. Ya no podía subirme a mi coche sin morirme de dolor, no podía jugar al Fútbol 7, que en esa época estaba apuntada a la liga de mi empresa, ni siquiera tirar unas canastas… El dolor se hizo insoportable y tuve que operarme. Mi ex marido me llevó a cada una de las citas médicas, y me acompañó en todo momento. Y todo esto al comienzo de la relación, que dice mucho de él y de su compromiso conmigo.
Y aunque ya de inicio tuvimos nuestras primeras “discusiones importantes” de personas con carácter y forma de pensar diferente, la cosa siguió para adelante y nos embarcamos en la maravillosa tarea de formar una familia.
Ahí llegó el siguiente obstáculo, no nos quedábamos embarazados, y fuimos a que mi ginecóloga nos hiciera unas pruebas. Al final salió que yo tenía ambas trompas de falopio bloqueadas y que no podría tener hijos de manera natural de ninguna forma… Otra losa que cayó sobre nuestros hombros y que destruyó un poco más lo que nos había unido en un principio. Aún así, decidimos ir a una clínica de fertilidad e intentarlo todo. A pesar de que cada noticia que nos daban en cada una de las citas, era más desalentadora…
A mi se me juntó “mucha mierda” en esos momentos. Mi cadera recién operada, aún me daba toques y tenía recaídas en la recuperación, y la noticia de no poder ser madre.. me había hecho polvo lo que me quedaba sano de mi mente… por lo que necesité ir a una psiquiatra que me dio algo de medicación muy suave, y sesiones con una psicóloga. Trastorno adaptativo me dijo. Así se llama lo que me dijeron en su día y que años después volvería a tener hasta que decidí separarme de mi ex marido.
Ese trastorno era provocado por mi mente al no saber gestionar aún los acontecimientos que me estaban sucediendo tan repentinamente. Es como que no eres capaz de asumir lo que te está pasando y tu mente se revela ante ello. Algo así me explicó la especialista.
No estuve mucho tiempo tomando pastillas, ya que decidimos ponernos en marcha con lo que nos dijeron en la clínica de fertilidad, por lo que dejé la medicación para centrarme en mi preparación del cuerpo para cuando hicieran la fecundación In Vitro.
Y allí llegó nuestro MILAGRO. Estaba a unos días de empezar el tratamiento, un tratamiento muy agresivo para generar más óvulos ese mes, y que fueran más viables para fecundarlos. En cuanto me viniera la menstruación, comenzaría con esas pastillas e inyecciones.
Pero la regla no vino…. y no vino….. y cuando pasó una semana, y seguía sin aparecer…el día del cumpleaños de mi ex marido, el 7 de diciembre de 2016, nos hicimos un predictor, y “DIOS MÍO” no puedo ni describirlo por aquí con palabras, sin que me invadan las lágrimas.
Para mi, y sé que para mi exmarido, ese fue el día más FELIZ de nuestras vidas. Sin duda. No hasta que una hora después nos lo confirmaron desde la misma clínica de fertilidad, que alucinaban en colores…
Tenía una sensación de plenitud, felicidad, y miedo.. que nunca, jamás, podré olvidar….
Mi hija: Alejandra, el ser, la persona con la que había soñado toda mi vida, estaba en camino. En ese momento se me pasaron todas las penas, los dolores, las dudas, las decepciones… Ese día fui la Mujer más feliz del Mundo, y me consta que mi ex, también. Ese día, yo creo, que fue el día que más unidos estuvimos y que más nos amamos de corazón y de verdad.
Recuerdo cuando fuimos a comer a casa de su hermana, que estaba allí ella con su marido y sus peques, y también la madre de mi ex. Para ellas siempre será especiales y tendrán un lugar en mi corazón, pase el tiempo que pase, y aunque no hayamos vuelvo a hablar. Cuando les dijimos la noticia, no paraban de llorar… como si fueran ellas las que recibían ese regalo. Para mi eso se llama “VERDADERO AMOR”. Gracias
Y al final, como siempre, me enrollo y te cuento mil cosas más, jejeje. Para el próximo capítulo te contaré como fue mi embarazo, cuándo llegó Óliver, mi segundo peque y amor de mi vida. Y cómo volvió mi Trastorno Adaptativo que me estaba indicando el paso que tenía que tomar para poder salir de ello.
Espero que este post te haya gustado tanto como a mi contártelo.
Un besito amig@