Hace tan solo cuatro días, mi peque cumplió sus cinco añitos. ¡Cinco años! cómo pasa el tiempo… sin darnos cuenta y sin que podamos saborear de verdad y conscientes de lo importante que son estos primeros años de nuestros hijos.
Yo intento que cada día con ellos sea especial, aunque sea para hacer lo mismo que el día anterior, jeje. No escatimo en besos, ni en “te quieros”, y reconozco que debo resultar hasta pesada… Pero de momento mis hijos nunca rechazan ni uno de mis cariños, por lo que aprovecho ahora, que en unos años lo mismo me apartan, por pesada.
En mi casa tenemos nuestras palabras mágicas, que utilizamos cada noche antes de dormir, cada mañana al levantarnos, y cada vez que nos despedimos en el cole, o en el cambio de turno cuando se van con su padre. Son las palabras que identifican lo que sentimos los tres, los unos por los otros, y que las tengo grabadas en mi cabeza y en mi corazón, y que empiezo a pensar que mis hijos ya las tienen también grabadas a fuego, porque nunca se les olvida decirlas. Estas palabras tan mágicas son: Te Quiero, Te Amo, Te Adoro. Y parecemos “loritos” recitándolas mil veces al día jejeje. Pero me encanta, y me hacen muy feliz cada vez que las digo, y cada vez que las escucho.
Hace cinco años y cuatro días estaba yo en el paritorio de la Clínica Belén de Madrid. La epidural no hizo demasiado efecto, y antes de que sacaran al Amor de mi Vida, ya sentía todo lo que mi ginecólogo estaba haciendo en mis “entrañas”. Lo mío han sido las dos veces cesáreas, por mi prótesis de cadera. Recuerdo que el anestesista estaba, el hombre, apurado, y me preguntó si quería que me durmiera para no sentir el dolor que empezaba a sentir con cada movimiento del gine. Le dije que no, que aguantaba: “¡Todo por ver a mi pequeño nada más salir!, no podía esperar… Así que aguanté como una campeona ese dolor desgarrador y vi a mi niño en cuanto le sacaron de mi tripa.
Te voy a reconocer que yo al principio del embarazo pensaba que Oli, sería una niña, es más, deseaba tener otra niña, y que Alejandra tuviera una hermana y una amiguita. Hasta le pusimos nombre: Daniela María, Daniela porque nos encantaba, y María en honor a las Yaya, la abuelita de mi ex marido, que murió justo antes de quedarme embarazada, a sus 97 años, una auténtica campeona la Mujer, y una Mujer a que la que he querido mucho y querré siempre.
Pero llegó el mes 4 y la Eco donde nos dijeron que Daniela era un niño… mi cara fue un poema. Me siento fatal por ello, porque tenía sensación de decepción porque yo quería otra niña, y así lo había visualizado. Es más, no teníamos nombre para niño… ¿y ya de cuatro meses y mi hijo no tenía nombre? ¡qué mala madre! ejejeje llegué a pensar.
A las siguientes semanas ya había asumido la llegada de mi niño. ¡La parejita! pues no está tan mal.. además dicen que los niños son de mami, ¿no?, eso me decía a mi misma. Y ya cuando Óliver salió, y le vi la carita, eso ya fue Amor a primera Vista. Enamoramiento puro.
Puedo decir que me alegro tanto que fuera un niño, y menudo niño. El verdadero Amor de mi Vida, y así será siempre. No está bien que yo lo describa, porque no sería objetiva, pero aunque es un poco bruto, algo que me encanta también, es todo corazón, emotivo, cariñoso el que más… De mis momentos favoritos del día, están en los que juego con él al fútbol o al basket. Este año le he estado enseñando un poquito para que cuando empiece el nuevo curso y se pueda apuntar, por fin, a estos deportes en el cole, vaya con muchas cositas aprendidas.
Y antes de despedirme y felicitar públicamente a mi pequeño, quiero dedicar unas palabras a mi “persona Favorita” a mi hija Alejandra, que dentro de poco cumplirá sus siete años, y ese día le dedicaré a ella mis letras.
Felicidades Oli, mi pequeño Indiana Jones, mi pequeño padawan, eres el Amor de mi Vida. Gracias por existir.
Te Quiero, te Amo, te Adoro