Mi Vida en Pixeles: Un Viaje de las Recreativas a la Wii
¡Hola, querid@ nostálgic@ y víctima de la evolución gamer!
Soy Elena Ramírez, vuestra anfitriona en este viaje pixelado por los videojuegos que han marcado mi existencia. Así que “agárrate los mandos”, porque esto va a ser un recorrido más movido que una partida de “Mario Kart” con tus primos tramposos.
Empecemos por los gloriosos 80, esa época en la que las recreativas eran el templo de los más valientes… o de los que tenían 25 pesetas para invertir en una partida que duraba menos que un suspiro. Ahí estaba yo, gastándome la paga en intentos de récord mundial en “Pac-Man”, solo para ver cómo mi gloriosa aventura terminaba antes de que pudiera decir “¡Qué mierda!”.
Luego llegaron los 90, el inicio de mi romance con Nintendo. Y ahí volvía a estar yo, con mi flamante Nintendo, luchando contra mis padres por gestionar esos preciados minutos de juego (como hacen ahora mis hijos conmigo xD). ¡Como si “Super Mario Bros.” fuera a salvarse solo! Y, por supuesto, ¿qué opinas de la Game Boy?, mi compañera de tantas tardes, aunque me dejaba la vista, lo reconozco, pero qué guay eras con ese aparatito en la mano …
Y de repente, la PlayStation, seduciendo a medio mundo, mi hermano incluido. Que mi hermano es aún más friki que yo, jejeje. Pero yo, fiel a mis amores, opté por la Game Cube, y no me arrepiento, aunque pronto la descatalogaron y para colmo mi gran amigo y casi hermano Lucas Nogueira, alias Bebé (jugador de baloncesto que jugó en Estudiantes hace 10 años y que luego marchó a la NBA) se la llevó a Toronto y nunca mais (como dirían mis amigos galleguiños).
Entre entrenamientos de baloncesto, clases de periodismo, y zombis en “Resident Evil”, mi adolescencia fue un cóctel explosivo de adrenalina y pixeles. Recuerdo esa primera vez con “Resident Evil”, cuando el primer zombi apareció tan tarde en el juego que casi me da tiempo a hacerme un máster en paciencia. Y cuando lo vi, bueno, digamos que el mando voló y yo con él. La realidad virtual de los 90, señores. Qué miedito me dio. A partir de ese momento, me enamoré del juego y de ese “miedito” que me producía por el cuerpo, y empecé a pasárme cada uno de los Resident. Creo que llegué hasta el 4 o el 5. Tengo un par más actuales con los que me tengo que poner.
Avanzamos a mis años de “juergas”, donde mis amigos y yo nos picábamos con “Fifa”, “Pro Evolution”, y “NBA Live” como si no hubiera un mañana. Esos eran mis nuevos deportes de alto rendimiento.
Luego vino esa pausa adulta, esa en la que una Nintendo 3DS XL fue mi salvación en días de hospital (cuando me pusieron la prótesis de cadera). Porque, ¿qué mejor manera de recuperarse de una operación de cadera que salvando setas y princesas y explorando mundos fantásticos, o cazando fantasmas en la “Mansión de Luigi”?.
Y ahora, aquí estoy, volviendo a mis raíces con “Resident Evil” y la Wii, intentando encontrar tiempo entre la locura de ser madre, empresaria, periodista, escritora y friki a tiempo completo. Mis hijos y yo, por fin, compartimos mandos jugando a “Mario Kart”, “Super Mario Bros.”, y ese de un fantasma rosa cuyo nombre nunca recuerdo (es Kirby, por cierto, pero no se lo digáis a nadie). Y te contaré como algo super íntimo y personal, que he conseguido que mis padres también se aficionen a un juego de la Wii, y cada vez que vienen unos días a verme a Madrid, solo quieren jugar al juego de Golf de la Wii…. Sí, ese mismo, que a mi me aburre soberanamente (siento decírtelo por aquí papá, jejeje) pero a ellos les gusta muchísimo, y solo por verles tan felices y “picados” al mismo tiempo, merece la pena jugar esas partidas eternas, donde se hacen más largos esos 9 hoyos que jugar en el campo de verdad.
Así que, querid@ lectora, si alguna vez te sientes sol@ en tu frikismo, recuerda que hay una gran Comunidad aquí, reviviendo nuestra juventud pixel a pixel, juego a juego. ¿Qué tal si compartes en los comentarios esos juegos que marcaron tu vida? Me encantaría saberlo y comentarlos contigo.
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