Hola, queridísima lectora:
Espero que el verano haya estado lleno de momentos para recordar…
Hoy quiero empezar contándote algo que quizás no sabes, pero que sucedió en 1975 en Islandia.
El 24 de octubre de aquel año tuvo lugar una jornada histórica en la que miles de mujeres dejaron de trabajar, tanto dentro como fuera de casa, para visibilizar su importancia fundamental en la economía y en la sociedad.
¿Y qué crees que sucedió?
Pues sí: el impacto se dejó sentir en todo el país.
Y yo me pregunto… ¿qué estamos haciendo nosotras en este país?
¿Vamos a seguir contando feminicidios?
¿Vamos a seguir saliendo unas cuantas a la calle el 25N y otras el 8M?
¿Nos ha funcionado hasta ahora?
Porque yo siento que no es suficiente.
Y entonces vuelvo a preguntarme: ¿qué más podemos hacer?
Vemos cómo determinados discursos políticos contrarios a algunos de los avances conseguidos en materia de igualdad ganan presencia en las redes sociales y encuentran cada vez mayor espacio en el debate público.
Y, ante esto, yo me pregunto:
¿Qué puede suceder con nuestros derechos si determinadas fuerzas políticas llegan al poder?
¿Qué derechos que hoy damos por sentados podrían ponerse en cuestión?
Nos jugamos mucho, querida.
Son muchas las mujeres que lucharon antes que nosotras por derechos de los que hoy disfrutamos.
¿Vamos a dejar que todo ese camino recorrido quede en nada?
Yo no quiero resignarme.
No quiero limitarme a contar víctimas.
No quiero que nuestra reivindicación se reduzca a dos fechas marcadas en el calendario.
Quiero que sigamos preguntándonos qué podemos hacer, cómo podemos participar y cómo podemos defender aquello en lo que creemos.
Porque una cosa tengo clara:
nos queremos vivas y libres.
Gracias por ser.
Gracias por estar.
Gracias por todo.
Coral
@mamaconesclerosis