Cuántas formas diferentes se presentan a la hora de vivir este mes.
Para la mayoría, diciembre es el mes de las luces, de la celebración, las compras navideñas, reuniones familiares, cenas con amigos.
El mes de la unión.
Para otros el sentimiento de pérdida apaga unas cuantas bombillas.
En fin, el mes más emotivo del año.
Siempre tengo algo por lo que brindar, al mismo tiempo aquello que hace que se escape alguna lagrimilla.
Miro por el rabillo del ojo y me resulta lejano todo lo que he vivido a lo largo del año. ¿Cómo ha podido pasar tan rápido?, ¿Te ocurre lo mismo?
No hay diciembre que no me resulte agridulce.
Por un lado la despedida de un año cargado de historia, de aprendizaje, de experiencias; por otro la incertidumbre de un nuevo comienzo en el calendario…¿Qué traerá el nuevo año?.
En mi caso la pregunta es ¿seguiré estando como estoy?, EM no me compliques más la vida, por favor, que bastante tengo ya.
En resumen, Diciembre mes de las despedidas y del brindis por los nuevos comienzos.
Brindis por un nuevo año, 365 páginas de historia personal por escribir.
Como secreto te cuento, que no es el mes que más me agrada. Para los que diciembre se torna un mes complicado que sepan qué ¡no estáis solos!.
Cada persona conoce sus motivos. Cada una vive los momentos de una forma diferente y todas esas formas son respetables.
A las que este mes y estás fechas las viven con mucha ilusión, solo puedo decir qué ¡os admiro!
Por supuesto no todo van a ser tristezas ni despedidas. Incluso para alguien con el reloj de la navidad un poco descolocado no se salta lo mejor, el CHIN – CHIN; eso sí que me hace ilusión.
“El choque de copas” infalible para todo y para todos, ese momento de unión que no falla en ninguna reunión.
Se brinda por la salud, por la familia…por el amor, hasta por el ¡¡dinero!!
Mi primer brindis lo hago hoy, con café y lo hago por la unión, por la nuestra. Por la de todas esas mujeres que se dejan la piel, que trabajan doble, que nunca les fallan las ganas, a pesar de querer soltar la toalla de vez en cuando y siguen, por las que no se rinden. Mujeres que aprendieron a ser venda, después de la herida, que se calzan tacones y si no pueden zapatillas, pero, se calzan y salen a bailar bajo la lluvia y el huracán si hiciese falta, por las que sacan sonrisas a las demás cuando sus mundos parecen derrumbarse.
Mujeres capaces de todo, valientes, admirables, luchadoras.
Para todas ellas, para todas nosotras mi primer brindis. Porque lo mereces, porque lo merecemos.
¡Feliz diciembre!. ¡Feliz navidad!.
Y por supuesto, que el año nuevo venga cargado de ilusiones, proyectos y buenos momentos.
Que no falten abrazos, y desde estas letras os dejo uno bien grande y bien fuerte.