Hace un tiempo me propusieron escribir un libro, un libro de verdades, sin tapujos, pero lleno de esperanza, fuerza y coraje, un libro que se enfrentara a un mal cortante pero no invencible: el cáncer. Historias reales de personas reales. Aquí va la primera, continuaremos en las siguientes semanas, porque hay muchas personas que quieren regalar sus testimonios para que alguien que esté en este trance, se inunde de valentía, agarre sus fuerzas y empiece a luchar.
“No son los protagonistas de este libro personajes de tinta, ni sus voces llegan a las páginas gracias a la inspiración. Son rostros con las vivencias por delante y sin pamplinas que las dulcifiquen. Habrá que digerir sus conversaciones, pero respetando su esencia, sus días pasados y los que estén por venir. Convertir a varios pacientes de cáncer en autores de sus propios textos de vida. Cribar sus sentimientos, sus historias, sus caídas y sus momentos de triunfo, sin demasiados adornos. En este libro no, por aquí no hace mucha falta la fantasía.
Sé que antes o después les habrá resultado amargo regresar al pasado. Debe ser un trance espinoso, que se les pida que vuelvan al ayer, para escarbar en su memoria. Puede, que hasta si lo están viviendo en este momento se les atraganten las palabras. Y se pregunten:
-¿Y qué cuento? ¿Habrá alguien a quien pueda interesar? ¿Servirán mis recuerdos para algo?
Dudas baldías, porque sus historias van repletas de confianza para regalar.
Y llegan, y se presentan con sus relatos a cuestas.
-Manuela y la fuerza de sus años pasados:
“Y los chascarrillos repletos de fuerza y dulzura de Manuela, compartiendo la lucha que mantuvo hace más de mil años contra el cáncer, su experiencia de victoria en las terapias donde sacaba sonrisas y le ganaba la partida al miedo. Mostrando su pecho cortado y su cicatriz de guerra ganada.
Manuela, diplomada en vida que enseñar a sus discípulas; Manuela, dispuesta a pedir, que las cosas del cáncer necesitan soluciones rápidas y no se pueden perder porque falte el dinero”