Hola compañera, amiga, mujer ¿Cómo llevas esta vida nuestra llena de ruidos de muerte, imágenes de vidas rotas y mañanas sin futuro? Supongo que hoy estoy un poco pesimista o será que los cristales que cuelgan en el aire de los medios de comunicación que nos oprimen con instantes negros, me están apretando en la garganta y no me dejan hablar tanto como yo quisiera. Bien, quizás hablar, gritar, aún no me es posible, porque una sola voz de auxilio es como una gota en un océano con olas sin agua, pero escribir si puedo, ese derecho no me lo puede quitar nadie y voy dejando mis palabras por donde me permiten, a ver si abren algunos ojos y alguna que otra alma se une y lleguen a ser muchas letras las que se abran paso ante lo imposible.
He comprobado que a veces no es necesario escribir un texto largo que quizás esté hueco y la gente pase de largo sin pararse a leer lo que dice. Quizás un puñadito de líneas llenas de verdad y sentimiento, de voces que han aprendido a gritar, son capaces de llenar los vacíos del que deja correr el estruendo de las bombas con sus vidas encerradas bajo los escombros; los cardenales escondidos detrás del miedo, antes de que alguien que se cree humano les dé una puñalada; el robo de la que desea amor, no violencia dentro de su cuerpo.
Hace un tiempo, me encontré con un concurso de microrrelatos, decir mucho con pocas palabras, abrir los ojos con poca luz. Participé sin importarme ganar o no, yo solo quería que mis letras hablaran y que algunas mentes comprendieran su razón. El texto dice así:
“Tras la cortina del hambre negra, se rumorea que aún se siembran huellas de alegría”
Querida compañera ¿no te sientes con fuerzas para comerte ese hambre? Usa tu imaginación, yo te ayudo si lo necesitas, hay muchas formas de hacerlo, busca una y si no, te pasas por mi escritorio y entre las dos la inventamos. Que tu grito de mujer no se duerma. Aquí, en estas páginas nos han dado una oportunidad excelente y hasta si te atreves, vente conmigo y buscamos un concurso, un párrafo , otra voz con ganas de hacerse oír.
Creo que mi pesimismo del principio está empezando a deshacerse y la niebla de esta mañana se está transformando en luz, vamos con otro día, tal vez sea este el último de la sinrazón”.