El ser humano es un ser eminentemente social. Necesitamos la cooperación con otras personas para sobrevivir, desarrollarnos, aprender, entretenernos, etc. y esto es especialmente cierto en una sociedad tan interconectada como la nuestra.
Por ello, aprender a desarrollar y mantener relaciones con otras personas y disfrutar de ellas resulta esencial.
Lo que resulta claro es que si la soledad forma parte de nuestras vidas es importante que aprendamos no solo a asumirla y a gestionarla sino también a disfrutarla.
Sin embargo, para muchas personas estos momentos en soledad resultan angustiosos o les pesan como una losa.
Qué hay entonces de la soledad en las enfermedades crónicas e invisibles como la fibromialgia, fatiga crónica u otras muy parecidas?
Es importante no asociar “ estar sol@ a sentirse sol@“.
Una persona puede estar físicamente sola y experimentar emociones muy positivas.
Y es que para mí sentirme sola tiene que ver con la sensación de no tener apoyos o personas que me cuidan y no es mi caso.
Estar sola y hacer planes conmigo es la mejor de las soledades cuando aprendes a conquistar tus tiempos vitales: afrontando miedos, ganado autonomía ,
¡CAMBIANDO PATRONES!