A veces las personas que tenemos enfermedades crónicas nos esforzamos el doble para poder resolver nuestro día a día.
Ese sobre esfuerzo tiene, efectivamente, mucho valor sobre todo para nosotras las personas enfermas, ya que al final del día cuando te metes en la cama haces una valoración de los logros conseguidos y piensas: “ qué bien hoy he podido con todo”.
Pero si por el contrario es esfuerzo no siempre es en positivo la frustración es mayor .
Yo que toda mi vida he sido y sigo siendo por supuesto positiva e intento sacar el lado bueno de las cosas, tengo que deciros que mucho se habla de la “positividad tóxica” de esas frases de apoyo que yo personalmente cuelgo en mis redes sociales.
Ser positiva implica enfocarse en los aspectos positivos de la vida, cultivando emociones positivas, desarrollando fortalezas personales y promoviendo el bienestar general.
No se trata de ignorar los aspectos negativos, sino de abordarlos con una perspectiva optimista y resiliente, buscando soluciones y aprendiendo de las experiencias.
Pero cuando llegan las nubes negras y todo se oscurece, porque a veces llega una temporada que duele más, que de repente te diagnostican algo nuevo, y si a eso le sumas la parte emocional pues claramente sucede el bajón.
Yo quiero reivindicar siempre esa perspectiva, la de vivir mi vida siendo optimista porque creo que la actitud influye siempre aunque sea una mínima parte.
Ahora si! También reivindico la nubes negras, los momentos de parón, de recapacitar, del auto cuidado y el amor propio.
Defiendo fielmente el derecho a las nubes negras, están dentro del bienestar personal .
Un besazo y os espero en el siguiente post.