A medida que pasa el tiempo me voy esperanzando en que muy pronto alguien; alguien que sea buena persona ya que” no se puede ser buen profesional médico si no eres buena persona”, aparecerá en mi vida. Eso es algo que tengo muy claro y que llevo años experimentándolo y no por suerte.
Hablo de alguien que se interese en investigar, en buscar el tratamiento adecuado para todas estas personas que vamos a la deriva , en este caos de incertidumbre que nos hace navegar a contracorriente.
Y hablo de la fibromialgia, esta enfermedad tan cruel que ni a los médicos les interesa.
Yo soy guerrera, y no sé si también valiente , aunque mucha gente me lo dice, que lo soy, que arrojo valentía por donde quiera que pase.
Pero con la valentía no se nace , más bien la vida te obliga a ser… un título
gratuito que sinceramente nadie quiere obtener.
Hoy os cuento que “ me lleva la corriente” porque he estado charlando abiertamente con mi reumatólogo; he ido a consultarle que necesito algo más fuerte para el dolor muscular, el último paso , los parches de morfina aunque fuesen a dosis muy baja.
Y al final se ha sincerado mucho conmigo, me ha dicho que no los tome , que generan mucha adicción como efectivamente ya sabía.
Pero me ha dicho que en los últimos congresos que ha ido sobre Fibromialgia se está barajando a quién se la pasa la pelota.
Quién es realmente el o la especialista que tiene que llevar a los enfermos de Fibromialgia, ya que nadie quiere atenderlos.
Que la cosa va a ir a peor.
Como buen profesional me ha dicho que siga adelante, que no deje de hacer mi vida, que luche mano a mano con el dolor y que lleve una vida tranquila, porque si mi vida está tranquila el dolor es menor.
Estoy totalmente de acuerdo con él.
Sigo adelante con la insignia de guerrera, preparada para la batalla y calmando las aguas para QUE NO ME LLEVE LA CORRIENTE .
Abrazos, gracias por leerme!