Bautizo así, este segundo post por la muchacha que escucha mis historias los martes y jueves por la mañana.
Desde aquí te doy las gracias por la “lluvia de ideas” y te pido disculpas porque creo que te vuelvo un poco loca.
Estaba atascada, sí.
De pronto, tantos nuevos comienzos y todos a la vez, que poner orden a todas las ideas que afloran en mi cabeza es un verdadero ¡armario desordenado!
Y no hay nada peor, que los armarios desordenados, eso y cambiarlos cuando se cambia de estación.
“Haz una lluvia de ideas, para decidir qué escribir”
Tengo tantas que no sabría por dónde empezar, así que te cuento mi momento actual.
¡Desorden mental en toda regla!
Tirar de todas las actividades que una se impone teniendo esclerosis múltiple (em) es bastante complicado.
Si además quiero hacerlo todo y que todo salga bien, se complica más todavía.
Vivir con fatiga y el resto de los síntomas es un rollazo. Claro, ésta viene y va como quiere y sin pedir permiso.
Así que sí, mi batería está a –5% y, aun así, aquí estoy, hablándote de desorden mental, de cambios de armario y de todas las ideas que vienen, pero pasan tan deprisa ¡que no las puedo agarrar!
Y yo, Doña no puedo más y con todo lo que le meto al carro, siempre se me cuela alguna cosa más.
Si éramos pocos…decido estudiar.
Como te contaba en el primer post, estoy realizando un curso de coach ontológico.
Ves, otra idea más, contar y explicar lo que es un coach.
Desde que comenté que lo estoy estudiando me suelen preguntar bastante.
Otro chorro de ideas mientras escribo: hablar de empatía, pérdidas, rupturas, límites…
Todas esas aventuras que viví; que, a estas alturas, son aventuras, aunque en su momento fueran historias explosivas.
Todo pasa y todo se calma.
¿Has cambiado ya el armario? ¿O bien, lo sigues retrasando como estoy haciendo yo?
Me encantaría poder ordenar todas esas idas y venidas de sentimientos, emociones e ideas, como el que ordena una estantería.
Sí, supongo que sí. Que poco a poco todas esas aventuras y nuevas oportunidades se irán transformando en cuestiones habituales.
Otra nueva idea de la que hablar se cruza por mi mente:
– Cronología de vida
Mientras muchos amasaban pan, en la pandemia, me dediqué a realizar mi propia cronología de vida, buscando en mí misma, o más bien intentando conocerme mejor.
Ahora me conozco mejor, pero, no sé amasar pan…
Ya había probado otros métodos, que si un viaje y esas cosas. En aquel momento de angustia, y el no poder salir a ninguna parte, hizo que me pareciese ideal realizar mi cronología de vida para conocerme mejor. ¿Cuáles habían sido mis fallos?
También fallamos, llegar a reconocerlos era importante para mí.
Al final soy una humana más. ¿Has probado alguna vez hacer una cronología de vida?
Merece la pena, es reparador y doloroso a la vez, no pretendo engañarte; eso sí el resultado es lo que importa.
Exteriorizar lo que se lleva dentro.
Me lío a escribir y me quedo sola, lo mismo me pasa cuando hablo; hablo “por los codos”.
Esta cronología de vida no se hace en un día, hay que ir repasando cuidadosamente cada detalle importe, cada acto.
Me di cuenta de tantas cosas…de muchos fallos, creo que después de hacerla, no faltó nadie al que creía debía una disculpa y eso me hizo estar más tranquila conmigo. En paz.
Por último, una vez completada, dejé atrás mucho. Como si se tratase de ese “armario desordenado” todo lo que no servía y que llenaba mucho hueco fue tirado a la basura. Deshacerse de ciertas cargas es bueno y muy sano. Al igual que dejar atrás a personas que ya no eran.
Me resulta gracioso encontrar videos en los que el tema trata de lo que debe ser o quién debe ser, el lugar donde debes quedarte o del cual debes marcharte. ¿Supongo que habrás visto alguno de estos en alguna ocasión?
Total, que decidí que hay personas que estarán siempre conmigo y otras que deben partir o simplemente dejarlas ir.
Cambiar la ropa de invierno por la de verano da pereza o alegría. Cambiar la ropa de verano por la de invierno da esa sensación de pesar, un poco triste, es dejar atrás la luz para adentrarse en la oscuridad del invierno, en esos días más cortos…no queda más remedio que dejarlos ir.
Algunas despedidas, que es otro gran tema del que hablar, fueron dolorosas, sinceramente, no me pillaban por sorpresa.
Hay una en especial, que se llevaba amasando bastante tiempo, creí en un último intento que permanecería, no fue así.
Agradezco a todas ellas el haber regalado su tiempo, aunque ahora caminemos por senderos diferentes.
¡Bueno, si es que tengo el caldero hirviendo! ¡Creo que saldrá algo bueno!
Eso sí, para mí es muy cierto eso de que cuando se cierra una puerta se abre una ventana.
Reencuentros y personas que nunca imaginé conocer me han llenado de momentos agradables.
Gracias a las redes por brindarme la oportunidad de conocer a personas con EM que me han ayudado a entender mejor mi enfermedad.
Todo va pasando de manera tan rápida y fugaz que…menuda lluvia de ideas.
Mi cuerpo va despacio, mi mente no.
¿Has tenido alguna conversación con alguien a quien quieres mucho, y cuando te das cuenta, una habla de un tema y la otra de otro?
Eso justamente me pasa a mí, conmigo en este momento.
De qué sirven los consejos,
¿si no es para hacer luego lo que te dé la gana?
Momentos de inspiración, y eso que no sabía de lo que hablarte hoy…
Reconozco, que, desde la invitación a participar en Una mujer cualquiera, la búsqueda incesante de: cosas que quiero contar, se ha vuelto un reto.
Demasiado intensidad, querer hacerlo bien y querer sobre todo llegar a ti, es más complicado de lo que esperaba.
Lo acepto, te hablo de la lluvia de ideas que ahora mismo parece una mamá araña desesperada por hacer un hogar con tanta tela.
¡Me aclaro, y vuelvo a la carga!
Así son los comienzos, inesperados, interesantes y un tanto inseguros.