La extraña sensación de ser salvada
Con la extraña sensación de que, en ocasiones, ocurren sucesos que nos salvan.
Sí, eso mismo me ocurrió hace unos meses, después de vivir la amargura del duelo por la partida de lo que más amor me demostraba. Después de hundirme en ese fracaso del corazón en el que sabía que era lo mejor, pero las despedidas son dolorosas.
Después de sentirme descalza, caminando por un desierto… ¡Aquí estoy!
Cocinando a fuego lento.
Me dejaste sin habla y llena de dudas, y aun así sé que me salvas.
Septiembre, el inicio de un nuevo ciclo
Desde hace años, septiembre es el comienzo del año en mi calendario. Es ahí donde nacen siempre los nuevos proyectos, las nuevas aventuras y esa pregunta: ¿qué me deparará este nuevo ciclo?
Desde luego, hay tantas cosas que no sé y, en cambio, otras las tengo muy claras.
Admito que este año ha sido difícil y que muchas de mis letras apenas podía leerlas entre lágrimas y suspiros, con el corazón roto y los dedos cansados.
Bailar para resistir
¿Qué hice?, te preguntarás.
Pues, ¡bailar!, como hacen las que nunca se rinden. Las del “al mal tiempo, buena cara”.
Siempre buscando lo que me hace feliz y calma el hambre del alma, porque lo demás —y más si se llaman problemas— viene solo.